domingo 25 de septiembre de 2022 - Edición Nº1768
Dar la palabra » Política » 18 ene 2022

Epidemias en Ushuaia:por la razón de la fuerza (Por Alejandro Rojo Vivot)

La destacada escritora argentina Sylvia Iparraguirre publica su atrapante novela “La tierra del fuego”, de rápido éxito de ventas y de traducciones como muchas de sus otras obras.


Por:
Alejandro Rojo Vivto

“El hombre que tiritaba bajo los edredones saltó de la cama como impulsado por un resorte de acero y rodó hasta los pies de la mujer que respiraba con dificultad. Quedó tendido en el piso; la piel negra de su cara, que se tensaba hacia atrás como si tirara de ella una mano de una fuerza terrible, hacía resaltar sus dientes y sus ojos. La mujer se inclinó sobre él, y se dijo que quizás se tratara de una enfermedad mala, de las que se pegan. Mordió rápidamente un diente de ajo. Corrió en busca de las vecinas”. (1) Jean Giono (1895-1970)

 

CONOCER LA HISTORIA ES VALORARLA

En el Siglo XIX, la actual Ushuaia fue centro de aniquilamiento y contagio de nuevas enfermedades a gran parte de la vulnerable población nativa por ya que carecían de anticuerpos específicos.

 

LA AUTORA

La destacada escritora argentina Sylvia Iparraguirre (1947) publica su atrapante novela “La tierra del fuego”, (1988) de rápido éxito de ventas y de traducciones como muchas de sus otras obras. (2)

Es una recreación de parte de la vida del yámana Jemmy Button: (3) “(1829) El salvaje del Cabo de Hornos, desnudo bajo la llovizna helada, con su cuerpo pestilente de grasa de foca, la crencha informe y la cara embadurnada de negro (…) desdichado indígena”, habitante entonces en el actual Canal Beagle, durante el largo proceso de dominación, aniquilamiento y de transculturación avasallante de nacionales y extranjeros con beneplácito por complicidad activa o desidia de los poderes públicos en democracia.

Las enfermedades transmitidas fueron aberrantemente principales en tal sentido.

 

EL TEXTO

“(1834) La prensa inglesa se indignaba por lo que se había hecho a los yámanas.

El misionero Allen Gardiner, ʻel fanático pastor de almas extraviadas en los lugares olvidados de Diosʼ que contaba con Button para su empresa misionera, naufragó (y murió) de hambre, congelado en esas cavernas (…).

El Capitán (…) había decidido llevar los nativos a Londres y (…) me pidió que hiciera todo lo posible para enseñarle inglés y las costumbres civilizadas. (…)

La fiebre había desplomado a Boat Memory. (…) Button, los ojos extrañamente opacos, cayó en una apatía y un mutismo infranqueables. La separación de Boat no les gustó a los yámanas. El presentimiento de su muerte los amedrentaba. (…)

Tomé la mano menuda de Fuegia y la sostuve entre las mías. No sólo para darle ánimo sino para saber si tenía fiebre. Aunque todos habíamos sido vacunados contra la viruela en Montevideo, lo de Boat creó una invencible alarma. Por suerte, la pequeña Fuegia estaba bien. (…)

El Capitán había decidido traerlos; su ausencia eliminaba toda finalidad. Habían sido traídos para nada. Se los había hecho cruzar el océano por capricho o para llevar a cabo un experimento que yo no alcanzaba a desentrañar. (…)

En Londres yo recordaba las tormentas que limpiaban la pampa y se llevaban lejos pobreza y pestes. En aquellos barrios, la enfermedad y la miseria se habían estancado en los adoquines. (…)

Durante el almuerzo, la granjera había comentado con asombro la compasión que despertaba en Button los enfermos. (…)

-En Wulaia todos atienden enfermos. Son las enseñanzas, Jack.

-¿Las enseñanzas?

-Sí. Enseñanzas de los ancianos. (…)

Ayuda a los huérfanos, lleva comida a los enfermos, atiende primero al forastero. (…)

Los designios políticos que aconsejaban bases en el extremo sur del continente americano y la próxima toma de las Islas estaban en el trasfondo de estas expediciones científica. (…)

Inglaterra tenía una misión, había dicho la prensa: evangelizar y educar. ¿No habían llegado de todas partes del reino presentes para aquellos fueguinos que la Gran Bretaña había acogido y educado, y que ahora devolvía a su remoto país salvaje para sembrar la civilización y propagar el idioma? (…)

Desembarcamos en Walia. (…)

Los yámanas comenzaron a irse. (…)

El peso de esos tres años de desarraigo había caído sobre Button. Seguramente se sentía tan abochornado por la desnudez de los suyos como su propia vestimenta. La larga convivencia con los blancos le había borrado en parte la desnudez en que vivía su gente y ahora se avergonzaba. (…)

Los foquero habían exterminado enormes cantidades de animales; ya no quedaban, no alcanzaban a criarse. La gente debía buscar sustento lejos de la costa, en los bosques. (…)

Ahora sé que si un hombre es pobre o no tiene amigos y se opone a los grupos religiosos o a los que pertenecen al Gobierno, no podrán esperar que la verdad se muestre y la desagravien. (…)

Detrás de aquella maraña de intereses había un solo ausente. Y era el de los yámanas”. (4)

 

LAS PESTES LAS EXTENDIERON IRRESPONSABLEMENTE

Por lo menos hasta en la zona de la actual Punta Arenas las enfermedades contagiosas transmitidas a las poblaciones vulnerables fue una constante a través del comercio y sojuzgamiento de gran parte de las poblaciones nativas.

El sacerdote salesiano, Maggiorino Borgatello entre otras fundador del Museo (1893) que hoy lleva su destacado nombre, realizó múltiples denuncias al respecto.

Además, por ejemplo, “A partir de los registros de las dos misiones salesianas de Tierra del Fuego, en las cuales fueron reducidos los Selknam (Ona) desde 1889, se analizan los efectos demográficos que tuvo en la población Selknam el contacto con los colonizadores europeos que se produjo en la segunda mitad del siglo XIX. En este trabajo se estudian algunos de los factores de mayor influencia en la evolución demográfica del pueblo Selknam en su período final. Como causas más directas de la extinción de este grupo, se apuntan la introducción de nuevas enfermedades y la ruptura de su modo tradicional de vida”. (5)

Pero esa es otra historia equivalente e interconectada, pendiente de cabalmente ser contada.

En el Siglo XXI aún subsisten autócratas que intentan revivir épocas pasadas muy lejos de la democracia, inclusive las violencia ejercida indiscriminadamente para generar terror buscando la toma del poder político.

 

OTROS ANTECEDENTES

Desde el libro bíblico “Génesis”, que relata los inicios de la humanidad y toda la creación a su servicio, estuvo claro la unicidad de la dignidad de los seres humanos en la muy valiosa diversidad.

Luego aparecen los autotitulados intérpretes exclusivos de los designios divinos y los herederos directos del poder de Dios: “fuente de toda razón y justicia”.

Un grupo de humanos instituye arbitrariamente una religión única y verdadera como base para la conquista universal, apropiándose por la violencia sangrienta de territorios, bienes y personas.

Eso también se trata en la novela “La tierra del fuego”.

Las barbaridades fueron muchas.

 

UN ALIADO

La literatura de ficción ha realizado valiosos aportes a la cuestión de las epidemias en general y, por ejemplo, a las acontecidas en Ushuaia.

Vale la pena conocerlas y releerlas, además de ser sus historias motivo de conversación familiar, entre amigos, etcétera, sobre todo cuando por un rato acallan los teléfonos celulares.

 

NOTAS Y REFERENCIAS

1) Giono, Jean. El húsar en el tejado. Anagrama. Barcelona, España. 1 de septiembre de 1995.

2) También publicó, por ejemplo, extensa crónica: Tierra del Fuego, una biografía del fin del mundo, en colaboración con el fotógrafo Florian von der Fecht (2000, segunda edición bilingüe español/inglés Editorial Photo Design, 2009).

3) Su antojadizo apellido fue impuesto por los ingleses que lo compraron por cinco botones.

4) Iparraguirre, Sylvia. La tierra del fuego. Alfaguara. Quinta reimpresión de la primera edición. Páginas 18, 53, 95, 121, 148, 149, 151, 156, 160, 181, 185, 205, 257 y 269. Buenos Aires, Argentina. Abril de 2001.

5) García-Moro, Clara. Reconstrucción del proceso de extinción de los Selknam a través de los libros misionales. Volumen 21. Páginas 33-46. Universidad Magallanes. Punta Arenas, Chile. 1992.

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