martes 28 de septiembre de 2021 - Edición Nº1406
Dar la palabra » Sociedad » 3 sep 2021

Historias y reflexiones

PODCAST. NOSOTROS los fueguinos II. Capítulo 31. El conflicto con Chile por un papel (Por Gabriel Ramonet)

Mi sensación es que argentinos y chilenos tenemos, en materia limítrofe, esa relación que muchas veces se da entre las personas, ya sea entre amigos o también entre vecinos, para seguir la metáfora con un poco más de propiedad. Me refiero a esa gente con la que uno sabe de antemano, que si se pone a conversar sobre un tema determinado, el asunto termina en conflicto seguro.


 

La historia es mínima, anecdótica al lado de otras del mismo tema, pero también muy simbólica para definir la compleja y siempre conflictiva relación entre Argentina y Chile, a propósito de los límites territoriales de cada país.

Mi sensación es que argentinos y chilenos tenemos, en materia limítrofe, esa relación que muchas veces se da entre las personas, ya sea entre amigos o también entre vecinos, para seguir la metáfora con un poco más de propiedad.

Me refiero a esa gente con la que uno sabe de antemano, que si se pone a conversar sobre un tema determinado, el asunto termina en conflicto seguro.

Por más que uno ponga la mayor predisposición, por más que se abra a escuchar nuevos argumentos, por más que evite palabras o ideas hirientes para el otro. Uno sabe que pase lo que pase, la conversación termina en lío.

Eso nos pasa con Chile. Seguramente porque compartimos una frontera inmensa y compleja, plagada de poligonales, picos montañosos y mar abierto. Y también por los antecedentes, por la historia de conflictos anteriores que se van agregando unos sobre otros, como capas geológicas.

En Tierra del Fuego, como todos sabemos, el peor antecedente fue el llamado Conflicto del Beagle, a propósito de la soberanía de las islas ubicadas dentro y al sur del canal, y al este del meridiano del cabo de Hornos y sus espacios marítimos adyacentes.

Ese conflicto, que estuvo a punto de terminar en una guerra en 1978, concluyó con un acuerdo al que se conoce como “Tratado de Paz y Amistad” firmado en 1984, durante el gobierno del ex presidente Raúl Alfonsín. A ese acuerdo se llegó después del famoso plebiscito del mismo año y se lo planteó como «la solución completa y definitiva” para la fijación del límite entre los dos países, desde el Canal Beagle hasta el pasaje de Drake al sur del cabo de Hornos. Tierra del Fuego, se sabe, fue el único lugar del país donde triunfó la postura de no aceptar el acuerdo, que en cambió respaldó más del 80 % de los votantes.

En los días en que grabo este podcast, un decreto del presidente chileno Sebastián Piñera, fijando los límites de la plataforma continental chilena por afuera de los criterios de aquel tratado de 1984, volvió a generar un conflicto diplomático con Chile.

Y entonces, regresó aquella sensación que les contaba al principio. La de estar casi seguro de que cualquier conversación sobre el tema termina en conflicto.

Mientras tanto, entre una discusión y otra, pasan cosas como las ocurridas en 2004.

Ese año, la aplicación de una ley de Tierra del Fuego desembocó en un incidente internacional con Chile. Esa es la historia de hoy.

En ese tiempo, Argentina y Chile venían de otro conflicto limítrofe, esta vez por los llamados Hielos Continentales en la provincia de Santa Cruz.

Para apoyar la posición argentina en esa disputa, los legisladores fueguinos habían aprobado una ley. Esa ley establecía la leyenda que debían tener al pie todas las hojas de expedientes administrativos tramitados en la provincia. Hasta entonces, la leyenda era una reivindicación de los derechos soberanos argentinos sobre las Islas Malvinas. La frase era: “las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, son y serán argentinos”. Pero, como consecuencia del conflicto con Chile, la leyenda había cambiado por esta otra: “las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y los Hielos Continentales, son y serán argentinos”.

Ustedes dirán: cómo una ley sobre papelería oficial puede desencadenar un conflicto diplomático. Aquí vamos.

En el Juzgado Federal de Ushuaia tramitaba desde 2003 la causa judicial caratulada “Borboroglu contra Vera”. En ese expediente, el juez tomó la decisión de librar un exhorto a la Justicia chilena, para que realizaran una notificación en ese país.

Cuando el exhorto llegó a Chile, los jueces de la Sala Cuarta del máximo tribunal trasandino, la Corte Suprema de Justicia, se negaron a darle curso al expediente, porque consideraron que la expresión sobre la soberanía de los Hielos Continentales resultaba “lesiva para la soberanía nacional”.

Molestos, los magistrados trasandinos devolvieron las actuaciones al Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, y acusaron al Juzgado Federal de la capital fueguina de “desconocer los tratados limítrofes entre Chile y Argentina”.

Después, la Cancillería chilena le bajó el perfil al entredicho y devolvió el exhorto al tribunal, recomendando continuar con el trámite “a fin de evitar un entorpecimiento en la fluida cooperación existente con la República Argentina en el ámbito de la asistencia judicial mutua”.

Pero los diplomáticos no pudieron evitar que la prensa chilena informara esta semana sobre lo ocurrido y que la noticia terminara publicada, por ejemplo, hasta en medios norteamericanos.

Los jueces chilenos dijeron haberse enojado por partida triple: porque las autoridades diplomáticas no advirtieron la “irregularidad”, porque el juzgado argentino “desconoce los tratados limítrofes” y porque un hecho similar ya se había registrado en diciembre de 2002.

Lo cierto es que el 5 de enero 2004, la Corte chilena devolvió el documento judicial producido en Ushuaia, a la sede diplomática trasandina. Según publicó el diario La Tercera, de Chile, los magistrados puntualizaron que la frase sobre los Hielos “puede importar una afección a nuestra soberanía nacional, razón por la que resulta indispensable representarla a las autoridades diplomáticas argentinas”.

El mismo diario informó que tres semanas más tarde, el director de Asuntos Jurídicos de la Cancillería chilena, Claudio Troncoso, le contestó al organismo judicial. La recomendación fue continuar con la tramitación del exhorto para no entorpecer la relación entre ambos países en materia de Justicia. La Corte aceptó el consejo y el conflicto se dio por terminado, aunque el incidente ya había traspasado las fronteras. Y se había convertido en una capa geológica más, en la extensa pared donde se comprimen los históricos conflictos limítrofes, con nuestro país hermano.

 

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