miércoles 01 de diciembre de 2021 - Edición Nº1470
Dar la palabra » Política » 21 ago 2021

Recuperar el debate político (Por Rosana Bertone)

Lamentablemente ha habido una práctica nefasta en los últimos tiempos de sustituir el debate de ideas y proyectos por el ataque permanente, la judicialización a través del lawfare, las fake news y otros males que lamentablemente se han extendido casi hasta cubrir la totalidad del espacio que antes ocupaba la política.


Por:
Rosana Bertone

Hay una opinión generalizada, y que comparto, respecto de que el debate político en general y las campañas electorales en particular, se han degradado enormemente en los últimos tiempos.

Cuando la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner señala la necesidad de aprovechar esta campaña para debatir ideas, acierta en cuanto a indicar la importancia del debate de ideas como único camino para consolidar la democracia y construir una sociedad partiendo de la diversidad.

Lamentablemente ha habido una práctica nefasta en los últimos tiempos de sustituir el debate de ideas y proyectos por el ataque permanente, la judicialización a través del lawfare, las fake news y otros males que lamentablemente se han extendido casi hasta cubrir la totalidad del espacio que antes ocupaba la política.

En lugar de una campaña basada en ataques, o en una sucesión de fotos (las nuevas tecnologías han producido un efecto de potenciar el valor de las imágenes por sobre el valor de las palabras), es preciso insistir en el debate de proyectos y de ideas.

Hasta hace algunos años era así: cada campaña incluía como elemento central lo que se llamaba una plataforma, que contenía puntos precisos que se le proponían a la sociedad, bajo el formato de proyectos de ley o políticas públicas a impulsar en caso de ser elegido.

Hace unos días propuse a través de mi cuenta de tuiter que esta campaña en Tierra del Fuego pueda ser aprovechada para un debate sobre el desarrollo económico de la provincia, porque no tengo dudas, y así me lo expresan muchos ciudadanos y ciudadanas a través de los mensajes que me envían, que el principal problema que percibe nuestra gente es la falta de trabajo.

El trabajo no sólo brinda la posibilidad de autosustentarse y poder llevar adelante un proyecto de vida, sino que genera empoderamiento, independencia y sentido de identidad.

Pero la creación de puestos de trabajo es imposible sin un proyecto de desarrollo económico.

Hay distintas posiciones respecto de los modelos posibles de desarrollo económico. Muchos promueven la idea de que el mercado sin restricciones impuestas por el Estado es capaz de resolver el problema. Y otros tienen una mirada orientada a que el Estado es el que debe ocupar todos los espacios y resolver todos los problemas.

Estoy convencida en que hay una tercera posición mucho más adecuada, que consiste en fortalecer el sector privado creando condiciones de inversión, y tener un Estado fuerte y presente para proteger los derechos de las y los trabajadores, brindar un piso universal que garantice la vida digna de todas las personas, y ofrecer servicios públicos de seguridad, justicia, salud y educación, entre otros, que sean de calidad.

La cuestión ambiental es fundamental, y es una agenda que las nuevas generaciones defienden fuertemente. El problema se produce cuando se usa esa agenda de protección del planeta para impedir todo proyecto de desarrollo sustentable y no se ofrecen a cambio alternativas posibles que den respuesta a la necesidad acuciante de trabajo. A esta altura además resulta evidente que hay sectores que buscan impedir el desarrollo de nuestra provincia porque responden a intereses foráneos que necesitan debilitar nuestra presencia soberana en el Atlántico Sur, y usan argumentos proteccionistas como excusa.

Otro problema es cuando en lugar de fortalecerse el Estado para brindar servicios de calidad a toda la población y orientar el desarrollo económico, se usa para dar respuesta laboral al grupo cercano al gobernante de turno.

Deseo fuertemente que esta campaña sea un punto de inflexión y que en nuestro país y en nuestra provincia podamos recuperar la sana política: aquella que consistía en proponer distintos modelos de organización de nuestra comunidad, debatirlas respetuosamente de cara a la sociedad, y someterse a la decisión inapelable de las mayorías.

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