martes 28 de septiembre de 2021 - Edición Nº1406
Dar la palabra » Sociedad » 23 jun 2021

Alfredo Palacios, un socialista auténtico (Por Alejandro Rojo)

Palacios, desde sus inicios profesionales había colocado un visible cartel en la entrada de su oficina de abogado liberal: “Dr. Alfredo Lorenzo Palacios atiende gratis a los pobres”.


Por:
Alejandro Rojo Vivot

“Lo que amplía la participación en el poder soberano es la propia ciudadanía, No un Estado que imponga despóticamente un modelo y contenido de derechos ciudadanos”. [1]

                                              Ariel H. Colombo

 

A determinadas personas, para mal o para bien, a sus respectivos nombres se les ha incorporado, casi como un apellido final, un mote o agregado principal e inseparable como es el caso del abogado, político y docente argentino: Alfredo Lorenzo Ramón Palacios, Alfredo Palacios (1878-1965), primer diputado socialista de América (1904).

 

UNA INTIMIDAD

Durante años, con asiduidad, acompañé a mi padre a tomar algo en la tradicional “Confitería El Águila” en Buenos Aires y cada vez que podíamos nos sentábamos lo más más próximos posible a un asiduo parroquiano que me llamaba la atención por algunas cuestiones pueriles propias de mi corta edad: los bigotes tipo inglés (handlebar), su prolijo traje negro a veces con un elegante poncho y que mucha gente lo saludaba.

Luego y hasta el presente, su extraordinaria vida y obra fue motivo de parte de mis estudios, incluyendo la lectura de varios libros firmados por su puño y letra que integran nuestra biblioteca personal.

 

 

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Su obra impresa, de gran vigencia, es muy basta pues sus memorables discursos, sus innovadores y fundacionales proyectos de leyes sociales con sus detallados fundamentos (trabajo: Ley 12205 de la silla, 1907/1935, infancia: Ley 5281, 30 de septiembre de 1907, mujeres: Ley 9143, 23 de septiembre de 1913, ancianidad, etcétera).

Y, por caso, su tesis doctoral en abogacía que fue rechazada por la Universidad Nacional de Buenos Aires: “La miseria en la República Argentina”.

Debemos sumar “El nuevo Derecho” [2] que incluye sus propuestas de legislación laboral: obligación del pago en efectivo prohibiéndose los nefatos vales, el descanso dominical, etcétera.

Además fue activo en proceso de la Reforma Universitaria (1918) donde se consagró su autonomía, la gratuidad, libre acceso, el cogobierno con los estudiantes, concursos de oposición y la libertad de cátedra. En tal sentido fue distinguido como “Maestro de la Juventud” por el “Primer Congreso Iberoamericano de Estudiantes (México, 1931).

 

CONTRASTES

En un mundo donde algunos políticos, sin poder justificarlas, reúnen fortunas personales con sus sueldos públicos financiados con dineros aportados por los contribuyentes, Palacios, desde sus inicios profesionales había colocado un visible cartel en la entrada de su oficina de abogado liberal: “Dr. Alfredo Lorenzo Palacios atiende gratis a los pobres”, según la denominación de la época y el mismo murió sin recursos económicos.

 

También, con el impulso de diversas e influyentes sufraguistas de la época como Alicia Moreau de Justo (1885-1986), fue el autor del primer proyecto de ley nacional del voto femenino.

Años después el salteño Juan Emilio Ameri (1973) (Frente para Todos), diputado mimoso (septiembre de 2020) que, en cámara pública, ejerció explícitamente sus amoríos durante una sesión de debate parlamentario, mientras decenas de miles de argentinos morirían prontamente por no estar vacunados contra el Conovid-19, perdían sus ingresos económicos por la muy extensa y generalizada cuarentena gubernamental, muchos alumnos sin acceder al derecho humano de una educación de calidad, etcétera. Las autoridades habían decidido suspenderlo preventivamente (Reglamento Interno, Artículo 188), pero la indignación general fue tan intensa que lo obligaron a renunciar en vez de haberlo echado.

  

UN TEXTO

“Las libertades municipales desaparecieron de la Península con la derrota de los comuneros, pero persistió en el pueblo el sentimiento de independencia que trajeron los conquistadores, encarnando en los cabildos, única institución colonial de carácter democrático que se instauró en América. A ellos recurrían, a través de los años, las masas y las élites en sus reivindicaciones y ellos asumirían la representación de los intereses comunes”. [3]

 

DOS IDEOLOGÍAS BIEN CONTRAPUESTAS

Una vez surgido Perón en la preparación del Golpe de Estado a la política, mediante la organización secreta GOU, luego durante la dictadura como Vicepresidente y el período democrático comienzan las diferencias con Palacios, que públicamente trataba al militar de fascista.

En 1943 fue desplazado por la dictadura de su cargo de Rector de la Universidad nacional de La Plata, dejándose sin efecto todas sus iniciativas innovadoras y democráticas.

Durante parte de la posterior dictadura que derrocó a Perón fue embajador en Uruguay.

El proyecto reeleccionario de Perón demandaba una nueva constitución, como el caso de Menen (Partido Justicialista) y varios gobernadores e intendentes.

La misma se produjo mediante un proceso eleccionario muy controvertido, que incluyó el Juicio Político a los miembros de la Corte Suprema y la expulsión de la Cámara de algunos legisladores: Atilio Cattáneo, Agustín Rodríguez Araya y Ernesto Sammartino como, por ejemplo, el desafuero del Diputado Ricardo Balbín (UCR) (Bloque de los 44 que lo secundaba Arturo Frondizi) y su posterior detención y encarcelamiento en Olmos por desacato, luego de votar cuando fue candidato a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires (19 de septiembre de 1949).

En el Juicio Político a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, Palacios fue el abogado defensor de su Presidente, Antonio Sagarna, en un proceso viciado de nulidad procesal.

“Una acusación a los miembros de la Suprema Corte, fundada en disidencias doctrinarias con sus fallos –y además agraviándolos, no obstante la limpieza y claridad de su conducta- es una profanación a la justicia y un ataque al principio que garantiza la división, equilibrio y armonía de los poderes del Estado, como fundamento de nuestro sistema republicano representativo de gobierno. Es también, una pretensión absurda de someter el poder que interpreta y aplica la ley, a la voluntad del que la dicta; lo que sólo se concibe en épocas de descomposición moral.

No hay gobierno libre sin separación de poderes”. [4]

Es necesario aclarar, con el fin de evitar eventuales confusiones, el texto citado, escrito hace más de setenta años, no fue extraído del diario de ayer.

 

[1] Colombo, Ariel H. Democracias sin fundamento. Trama Editorial/ Prometeo Libros. Página 37. Buenos Aires, Argentina. Enero de 2001.

[2] Palacios, Alfredo. El nuevo Derecho. J. Lajouane Editores. Buenos Aires, Argentina. 1920.

[3] Palacios, Alfredo L. Masas y élites en Iberoamérica. Editorial Columba. Tercera edición. Página 21. Buenos Aires, Argentina. Diciembre de 1960.

[4] Palacios, Alfredo L. La Corte Suprema ante el Tribunal del Senado. Editorial JUS. Página 29. Buenos Aires, Argentina. 8 de mayo de 1947.

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