sábado 15 de mayo de 2021 - Edición Nº1270
Dar la palabra » Sociedad » 21 abr 2021

Pinocho muy actual ( Por Alejandro Rojo Vivot)

Como, a veces, el humor emplea caminos alternativos para llegar a su meta, es necesario estar particularmente atentos para evitar derrapar perdiendo la gracia. En estos casos la inteligencia es particularmente puesta a prueba tanto la del emisor como la del receptor.


Por:
Alejandro Rojo Vivot

“Existen palabras que pueden ser empleadas en más de un sentido, despojándolas de su primitiva significación. De dos diferentes derivados de la misma raíz puede haberse desarrollado uno hasta formar una palabra llena de significación, y el otro, no construir más que un afijo, y conservar ambas, sin embargo, idéntico sonido. La identidad del sonido entre una palabra plenamente significativa y una sílaba vacía de sentido puede también ser causal. En ambos casos es dado a la técnica del chiste aprovechar tales peculiaridades del material verbal”. (2)

                            Sigmund Freud (1856-1939)

Como, a veces, el humor emplea caminos alternativos para llegar a su meta, es necesario estar particularmente atentos para evitar derrapar perdiendo la gracia. En estos casos la inteligencia es particularmente puesta a prueba tanto la del emisor como la del receptor.

El ya citado florentino Carlo Lorenzo Filippo Giovanni Lorenzini (Carlo Collodi) creó su marioneta de madera “Pinocho” (Pinocchio) (1882) y que, mediante sus muy divertidas aventuras infantiles, describió su época dirigiéndose también a los adultos para que los que querían entender que entendiesen. Sus humorísticas alegorías son constantes.

 

El muy prolífero periodista y escritor desarrolló una intensa actividad política y militar bregando por la independencia y unificación de Italia; trabajó en medios satíricos como el diario Il Lampione, (1848-1849 y 1860-1877), censurado en 1849; es probable que, para algunos el conocimiento que tienen de su vida y obra sea muy circunscripta y, a veces, sesgada y estereotipada; vale conocerla en profundidad.

 

UN MUNDO FANTÁSTICO Y REAL

Muchos personajes son animales, como en las fábulas de los mesopotámicos de hace cuatro milenios y luego, por lo menos las europeas, americanas, etcétera, con enseñanzas moralesindividuales y públicas, velando las críticas a los poderosos de ese entonces para evadir las prohibiciones y persecuciones, incluyendo la verdad única revelada por Dios a la Iglesia Católica. Por lo menos así lo enseñaban los propios interesados.

También se focaliza en ciertas afirmaciones políticamente correctas que poco dicen: “Lamento –dijo la Lechuza- tener que contradecir al Cuervo- mi ilustre amigo y colega. Yo creo que el muñeco está vivo, pero si por desgracia no estuviera vivo, eso sería señal de que está verdaderamente muerto”.

También se detiene en las falsedades: “Ante la tercera mentira la nariz se le estiró de un modo tan extraordinario que el pobre Pinocho no podía darse vuelta hacia ningún lado”; ¿qué pasaría en el siglo XXI con algunos candidatos electorales y políticos en general que anticipan sin fundamento alguno lo que sucederá?

 El juez, injusto, es un enorme gorila y los policías mastines vestidos de gendarmes.

Asimismo se ocupa de la corrupción y la adulteración lucrativa, por las cuales el perro Melampo, con las atribuciones de ser guardián permitía a cuatro comadrejas que robaran ocho gallinas a cambio de una en forma de pago. Pinocho las denuncia, y el campesino las atrapa: “¡Al fin cayeron en mis manos! ¡Podría darles un buen castigo, pero no soy tan malo! Me contentaré con llevarlas mañana a la hostería del pueblo y allí las cocinarán como si fueran liebres, con una buena salsa”. (3) ¿Y en la actualidad cómo andamos?

Pinocho: ojalá que muchos padres se lo sigan leyendo a sus hijos menores, que los niños con adecuada orientación los disfruten, que los jóvenes se diviertan como los adultos, advirtiendo las suspicacias y las lecciones aprendidas; también se podrían buscar noticias en el diario de hoy que sean equivalentes en la actualidad.

Las hadas, los caracoles, Pabilo (por lo flaco), el país habitado solamente por niños, marmotas, peces y, desde luego, Geppetto, el anciano venerado hasta la última página que, por suerte, no sufre las consecuencias de las promesas electorales burdamente incumplidas y de las nefastas políticas públicas previsionales del siglo XXI. (4)

Además, en otras oportunidades prima el cortoplacismo donde a una falsedad se trata de velar con una mentira en un supino tren fantasma: “se suma el enfoque ideológico-electoralista para encarar uno y otro drama -sanitario y socioeconómico-, con omisiones, mentiras o acusaciones que generan más desconfianza y no solo ensanchan la grieta entre oficialismo y la oposición, sino entre el relato y la realidad”. (5)

Además, en estas épocas otros mienten y mienten, inclusive narrando en libros lo que es sabido que no fue, mediante espurios alardes de ser las soluciones mágicas o abracadrabas. Las proverbiales falsedades expuestas en gráficos, como profesor Siruela, en un increíble triunfalismo a la vera de decenas de miles de fallecidos se van superando con otras expresiones efectuadas con un sobervio dedo levantado.

 

NOTAS Y REFERENCIAS

1) Autor de numerosos artículos semanales en diversos medios de varias ciudades.

https://www.tiemposur.com.ar/nota/carta-organica-derecho-ciudadano

2) Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Página 1045. Madrid, España. 1973.

3) Collodi, Carlo. Las aventuras de Pinocho. Ediciones Colihue. Páginas 72, 77, 84, 85 y 96. Buenos Aires, Argentina. Julio de 1999.

4) Ver también

https://darlapalabra.com.ar/nota/696/apuntes_ciudadanos_justicia_pinochotista_por_arv/

5) Scibona, Néstor O. Un cóctel con ideología, mentiras y falta de calle. La Nación. Buenos Aires, Argentina. 17 de abril de 2021.

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