martes 27 de octubre de 2020 - Edición Nº1070
Dar la palabra » Política » 26 sep 2020

Hacer la Corte Fueguina

Villegas, el capataz legislativo (Por Guillermo Worman)

Un día antes de la nueva cuarentena la Legislatura amplió el número de jueces de la Corte provincial. Lo hizo sin ningún tipo de deliberación social ni público presente. El proyecto de colonización de la Corte operado por el Legislador Pablo Villegas logró sanción legislativa en forma unánime. Ni la crisis sanitaria y social que arrasa en la provincia, ni los argumentos de perspectiva de género conmovieron a la Cámara. La Ley no genera ningún tipo de solución a una sociedad atravesada por una crisis sin precedentes y con un récord de desempleo del 22%.


Por:
Guillermo Worman

Pablo Villegas gerenció de forma incuestionable la dinámica de la Legislatura fueguina en la última sesión parlamentaria, al transformarse en el prolijo administrador de las instrucciones que le encomendaron para cumplir con el orden del día y en organizar el timing de la sesión.

 

Lo de Villegas es para destacar. Sin méritos personales ni políticos propios, logró que le cedieran la conducción de la super bancada de 14 legisladores, a pesar de integrar el sub-bloque del MoPoF, detrás de su par y jefe político, Damián Löffler. El legislador que cursa su sexto mandato consecutivo es la expresión misma del poder en la trastienda. Lo envió a Villegas a exponerse en la aprobación de los proyectos del orden del día a libro cerrado y  a encolumnar al resto de sus pares para aprobar la Ley de ampliación de la Corte Provincial, y el parlamentario cordobés cumplió a la perfección. 

 

A Villegas no le ha ido muy mal en su papel de convidado: Al proyecto no le corrigieron ni una coma. Es más, a pesar que se preveía algún tipo de modificación al dictamen original para incluir criterios de perspectiva de género o paridad (que no alteraría la propuesta del Superior Tribunal de sumar dos nuevos cortesanos), la sospecha del poderío femenino en la legislatura se esfumó bajo la batuta del legislador mopofista.

Pero no debe sorprender lo sucedido. Viilegas fue enviado al Consejo de la Magistratura, junto a su par Ricardo Furlán, relegando la presencia de alguna de las legisladoras (dos de ellas abogadas) que integran el cuerpo.

 

El rol de Villegas es que Damián Löffler trate de aparecer lo menos posible y es allí donde se vuelve imprescindible. Löffler es un secreto a gritos en todo Tierra del Fuego. Pero el punto más alto de escándalo está por llegar. Se concretará al momento de las inscripciones para ocupar ambos cargos que la Legislatura acaba de aprobar en el contexto de una crisis social y laboral sin precedentes.

 

Löffler ya es sinónimo de casta en Tierra del Fuego. Damián cursa su sexto período legislativo. Su apellido va en camino a instalarse como sinómino de poder eterno en la Legislatura y dentro del Poder Judicial. Le atribuyen las dotes de titiritero que empuña con destreza los hilos de quienes ejercen el poder en las formas, pero no en la práctica. Le arrogan la facultad de ¨manejar el Gobierno desde su banca¨. De igual manera, de poner en fila al resto de sus pares detrás de los proyectos que le interesan. Por cierto, no existe una voz disonante desde el inicio de la actual conformación, al punto que están absolutamente opacados el resto de los liderazgos. 

En términos de poder, el MOPOF es el bloque que más peso tiene en la Cámara a pesar de contar con solo dos legisladores. La preside Mónica Urquiza y el primer vicepresidente es Damían Löffler. Además, le asignaron uno de los dos representantes en el Consejo de la Magistratura, un espacio de poder central dentro de la dinámica con el Poder Judicial. Aunque FORJA y el PJ tienen cuatro bancadas y el Partido Verde tres. Un ejemplo de manuales de cómo ser logra y ejerce el poder real. Son los que mandan a los que se prestan a obedecer.

 

 

Además, en todo esto hay una enorme contradicción y un grado de cinismo similar. Nadie puede ignorar que 5 de las 15 bancas pertenecen a mujeres, y que ninguna de ellas integra el organismo que elige y remueve jueces, siendo la Justicia Fueguina la menos igualitaria del país, con solo el 18% de mujeres juezas. Para colmo, Villegas y Löffler integran el único bloque donde solamente hay legisladores hombres. Y todo esto mientras la Legislatura le relata a la sociedad su inconsistente preocupación por el cumplimiento de la Ley Micaela. 

 

Sin embargo, el trabajo de Villegas no terminó con la útlima sesión legislativa. Sancionada la Ley, debe continuar en el Consejo de la Magistratura en cuanto comiencen las sesiones para elegir a los dos jueces que formarán parte del armado de la nueva Corte. Obviamente Löffler no podría ocupar ese espacio por motivos explícitos. 

 

Toda esta dinámica se asemeja a lo que explica el libro ¨El Poder de la Elites¨ de Wright Mills. El texto enseña que en las élites “se aceptan unos a otros, se comprenden entre sí, se casan entre sí, y tienden a trabajar y a pensar, si no juntos, por lo menos del mismo modo”. Además, agrega, que esta conciencia implica la distribución de los espacios de poder entre familiares, socios y amigos, entre otras formas, en base a al intercambio de posiciones entre las distintas jerarquías del poder, el dinero y la fama.

 

En ocasiones como las que acabamos de presenciar en la Legislatura, los espacios que se ceden son ocupados por quienes tienen verdadera vocación de poder. Y quienes renuncian a ejercerlo solo dejan expuestas sus falencias ideológicas y políticas.

 

Debe reconocerse que en este juego de roles es central el papel que le toca a Villegas: Opera a la perfección las funciones descriptas en el libro de Juan Manuel de Rosas ¨Instrucciones para la Administración de Estancias¨. 

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