miércoles 23 de septiembre de 2020 - Edición Nº1036
Dar la palabra » Política » 2 sep 2020

Hamlet y la corrupción en el poder (Por A.R.V.)

“-HAMLET.- ¿Qué noticias hay? -ROSENCRANTZ.- Ninguna, señor, sino que el mundo se va volviendo honrado. -HAMLET.- Pues entonces se acerca el día del Juicio; pero esa noticia no es cierta”.


Por:
Alejandro Rojo Vivot

“(A diferencia del chiste) los sueños sólo pueden subsistir encubiertos por su disfraz. Pueden, pues, servirse libremente del mecanismo que rige los procesos inconscientes hasta lograr una deformación que los haga irreconocibles”. (2)

Sigmund Freud (1856-1939)

 

El ciudadano de la Inglaterra isabelina William Shakespeare (1564-1616), en general, está considerado como el más importante escritor británico, contemporáneo del creador de la novela moderna, el español Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616). Ambos fallecieron el mismo día, mes y año ¿qué habrá pasado en la humanidad para semejante vuelta de página bilingüe? (3)

Los dos genios incluyeron sus críticas sociales y políticas empleando el humor, aún entremezclados en sus dramas; casi como en la vida diaria.

Veamos una corte conducida por la inteligente, malévola y autoritaria reina Gertudris, que justifica sus medios por sus intereses personales, se sitúa por encima de todos como si su poder la hubiera absuelto de todos sus atropellos, esperando sostenerse gobernando casi eternamente.

“-HAMLET.- ¿Qué noticias hay?

-ROSENCRANTZ.- Ninguna, señor, sino que el mundo se va volviendo honrado.

-HAMLET.- Pues entonces se acerca el día del Juicio; pero esa noticia no es cierta”. (4) (5)

 

 

Shakespeare se ríe de los privilegios clasistas de la política de su época que, ni siquiera respetaban las normas religiosas y morales cuando no les convenía; por caso, en un lúgubre cementerio, donde los payasos (clown) sepultureros, cantando alegremente, están preparando una tumba para “una dama distinguida”; (6) y revisando la tierra removida encuentran “la cholla (cabeza) de un político, de un intrigante “que pretendía engañar al mismo Dios”. (7) (8)

“HAMLET.- He aquí otra. ¿Por qué no podría ser la calavera de un abogado? ¿Dónde están ahora sus sutilezas y distingo, sus argucias, subterfugios y artimañas? ¿Cómo sufre ahora que ese grosero ganapán (9)le dé con su pala inmunda en la mollera, (10) sin atreverse a lanzar contra él una querella por lesiones? ¡Hum! Este sería en su tiempo un gran comprador de tierras, con sus hipotecas; sus resguardos, sus fines, el cobro de sus cobranzas el tener su fino testuz (11) relleno de lodo fino? ¿Por ventura todas sus garantías, por dobles que sean, le garantizarán de sus compras algo más que lo largo y lo ancho de un par de escrituras? Los solos títulos de propiedad de sus tierras cabría apenas en esta caja; y el heredero mismo no debe tener más, ¿eh? (…)

 

¡Por Dios! Horacio, (12) de tres acá lo he venido observando: nuestro siglo se refina de tal modo, que la punta del pie del rústico llega tan cerca del talón del cortesano, que le desuella los sabañones”. (13)

Ya antes, el Príncipe de Dinamarca había expresado al finalizar el Acto Primero: “¡El mundo está fuera de quicio!… ¡Oh suerte maldita!… ¡Qué hay nacido yo para ponerlo en orden! ¡Ea, venid, vamos juntos! (Salen)”. (14)

 

NOTAS Y REFERENCIAS

(1) Amleth o Amlèto; en italiano; nombre propio frecuentemente empleado en esa época.

(2) Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Editorial Nueva. Tercera edición. Tomo I. Página 1131. Madrid, España. 1973.

(3) Ese mismo día falleció el escritor e historiador cuzqueño Gómez Suárez de Figueroa, (Inca Garcilaso de la Vega) (1539-1616).

(4) Shakespeare, William. Hamlet, Príncipe de Dinamarca. Club Internacional del Libro. Página 117. Madrid, España. 1999.

(5) Siendo la obra más extensa del autor, con disimulados y certeros pasajes satíricos referidos a las autoridades para evitar la censura, fue publicada entre 1599 y 1601. Los actos suceden en Dinamarca.

(6) Por eso la entierran en el campo santo aunque se haya suicidado. “Y lo más triste del caso es que los poderosos hayan de tener en este mundo más facultad que los demás cristianos para ahogarse, o para ahorcarse a su capricho”.

(7) También encuentran una calavera que la atribuyen al bufón Yorick que entretenía a Hamlet cuando era niño; pasaje central en cuanto a lo dramático cómico.

(8) Hamlet, Príncipe de Dinamarca. (Acto Segundo. Escena Segunda). (Acto Quinto, Escena Primera).

(9) Que hace trabajos que requieren fuerza física sin especialización y que está sujeto a que lo contraten esporádicamente con pagos a voluntad.

(10) Cabeza en el sentido de donde está a resguardo el cerebro.

(11) Con ese término humorísticamente lo equipara a un animal cuadrúpedo; en el Siglo XXI hay quienes buscan ofender o menoscabar a otros por sus ideas políticas con el epíteto gorila, desde la perspectiva de nosotros (los buenos) y los otros los demás (los malos), cuando solamente se trata de la rica y valiosa diversidad humana como la libertad de pensamiento encuadrada en la “Declaración Universal de Derechos Humanos” (UN, 1948).

(12) Luego de una rápida e inteligente respuesta de un clown sepulturero a Hamlet.

(13) Shakespeare, William. Hamlet, Príncipe de Dinamarca. Club Internacional del Libro. Páginas 168 y 169. Madrid, España. 1999.

(14) Shakespeare, William. Hamlet, Príncipe de Dinamarca. Club Internacional del Libro. Página 108. Madrid, España. 1999.

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