miércoles 11 de diciembre de 2019 - Edición Nº749
Dar la palabra » Política » 9 ago 2019

El pre acuerdo Mercosur-Unión Europea

La economía, el mercado y el libreto (Por Nelson Buchs)

Las redes sociales son un reducto de disparatados que demonizan al mercado y al capitalismo a la vez que sacan fotos del alfajor que compraron al kiosquero amigo, sin plantearse por un segundo que la transacción y su relación amistosa con el kiosquero son, acaso, el mercado y el capitalismo.


El argentino es un ser acrítico, casi arquetípico. Pasa por afuera de la iglesia y dibuja la cruz en su cuerpo, a pesar de que la última vez que entró a una fue a los 9 años de edad. No se pregunta por qué lo hace, no le importa. Solo sabe que eso está bien.

En materia económica esto no varía. Las redes sociales son un reducto de disparatados que demonizan al mercado y al capitalismo a la vez que sacan fotos del alfajor que compraron al kiosquero amigo, sin plantearse por un segundo que la transacción y su relación amistosa con el kiosquero son, acaso, el mercado y el capitalismo.

No existe razón para pensar que ese prejuicio no se traslade a políticos vetustos, acartonados en una posición que les ha reportado privilegios electorales pero que no han movido un ápice la calidad de vida de sus gobernados.

En la quinta sesión del Concejo Deliberante, por caso, fue presentado el Asunto 591/19 que reza lo siguiente:

 “Art. 1°: Expresar nuestra preocupación por el pre acuerdo arribado entre el Mercosur y la Unión Europea; el que según lo manifestado por los Parlamentarios del Mercosur y los Senadores de distintos Bloques Políticos que participaron de su análisis; evidencia un mayor retroceso para nuestro país, en términos económicos, laborales y soberanos.

Art. 2°: Destacar que quienes suponen que pudiera ser beneficioso para Argentina; no observan que nuestro País no es elegible para invertir si tiene un acuerdo con la Unión Europea, sino por los negocios que privilegia, que tienen que ver con la especulación; ya que en el pre acuerdo hay concesiones unilaterales que perjudican a la Industria y a las Economías Regionales, y por lo tanto al trabajo argentino, en lugar de optar por un país desarrollado, con valor agregado, que defienda nuestro déficit estructural.”

Vamos por partes: El primer artículo es un ejemplo de lo que jamás debe hacerse. El famoso “dicen que”.

Cuando se adopta una posición frente a un determinado tema simplemente no se puede argumentar que “dicen”, sin precisar nombres.  Aún así, si dijera “Pepito lo dice”, esto constituye una falacia “ad verecundiam”, que en criollo sería, “porque lo dijo pepito es correcto”.
El segundo artículo es lisa y llanamente un galimatías. Mi escueto raciocinio entiende: “quienes están a favor, creen que Argentina es elegible no por el acuerdo sino por la especulación”. Sí, les hice un favor para entenderlo. Y agrega increíblemente que “debe defenderse el déficit estructural”.

Bueno, existe la posibilidad de que esto sea sencillamente un error y que no haya querido decir nada de eso. Soy partidario de una razón contraria, nos han educado para entender mal la economía.

Un tlc es un acuerdo que implica reducción de aranceles para la inserción de productos y servicios en otra economía, encontrando en el proceso nuevos horizontes de compra y venta y de integración económica.

El mercado, por tanto es una vinculación entre quienes necesitan (o creen que necesitan) y quienes satisfacen (o creen que satisfacen) sin quitar que esos roles pueden alternarse.

La base del mismo es la competitividad, y no como reza automáticamente el artículo 1 de la resolución, la especulación. La especulación solamente puede recaer en estructuras económicas y financieras altamente rentables. Más fácil: ¿Ustedes pondrían dinero en un negocio que tiene toda la pinta de fracasar?

Digamos entonces que la condición para que el capital especulativo se pose sobre un negocio, es la promesa de lo competitivo que este negocio puede llegar a ser.

Ampliando, no existe economía en el mundo que sea cerrada al producto y consumo interior que sea desarrollada. No existe economía sin producto, y sin cliente generado al efecto para el producto.

A la vez, variables tales como balanza comercial y déficit fiscal solo se mantienen sanas con base en el comercio exterior.

El desconocimiento de las lógicas del mercado y de la economía llevan a la veneración del tristemente adorado “proteccionismo” que parece ser ciego ante la evidencia de que el consumidor siempre va a migrar hacia mejores productos a un mejor precio, como lo prueban las interminables colas para comprar en Chile en los momentos en que las restricciones económicas imperaban. Llevando trabajo, comercio y empleos a otro país y generando desequilibrios que solo serán solucionados con más restricciones a las libertades individuales.

Señores concejales, si realmente creen en esto, les pido entonces, ¿por qué no elevamos un petitorio a la Nación, exigiendo prohibir el turismo al exterior de la Argentina y así favorecer el turismo local? o mejor aún, ¿por qué no prohibimos todo tipo de compra por fuera de Tierra del Fuego para beneficiar a los comerciantes locales? Esto redundará en una valorización de las cadenas productivas locales, donde se beneficiarán las fábricas y también el agro local. ¿A qué suena eso? A otro mito del libreto, la teoría del derrame, a la que detestan y que, de alguna manera no pueden entender que es la lógica principal del credo proteccionista, al que aman.

Que el déficit fiscal sea celebrado como un triunfo de la economía retrata en toda magnitud lo que exige gran parte de la sociedad: Gastar.

El consumo por encima del ahorro, la parte del capitalismo más controvertida es en definitiva, la que aman. La más terrible, es la que desprecian, el ahorro como base de la acumulación de capital, y el trabajo como fuente del ahorro, algo que Marx, al que aman sin haberlo leído, refirió también.

“Este país, que al parecer no reflexiona ni tiene conocimientos económicos, será sin comercio un país desgraciado, esterilizando su felicidad y holgando su industria”. (Manuel Belgrano).

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