jueves 17 de octubre de 2019 - Edición Nº694
Dar la palabra » Política » 8 may 2019

El proceso electoral fueguino

Crónica de un voto anunciado (Por Gabriel Karamanián)

Cada vez que ha sido considerablemente alta la cantidad de listas de candidatos presentadas a los estamentos de representación parlamentaria, ha sido alto también el porcentaje de votos en blanco y nulos. Y ello ha sucedido tanto en el ámbito de la Legislatura provincial como en los concejos deliberantes.


Sin dudas pasará nuevamente. Como en las últimas cuatro elecciones provinciales de Tierra del Fuego desde 2003. Una vez más, el voto en blanco será el gran protagonista de los comicios, al menos en los estamentos legislativos.

No es necesario ser un profesional de la ciencia política para llegar a esta conclusión. Desgraciadamente, la historia reciente nos confirma este “mal”. Parafraseado a Albert Einstein: "Locura es hacer la misma cosa una y otra vez, esperando obtener diferentes resultados”.

Cada vez que ha sido considerablemente alta la cantidad de listas de candidatos presentadas a los estamentos de representación parlamentaria, ha sido alto también el porcentaje de votos en blanco y nulos. Y ello ha sucedido tanto en el ámbito de la Legislatura provincial como en los concejos deliberantes.

Basta tomar como ejemplo el caso de las elecciones provinciales en 2015. Veamos. En la elección legislativa hubo 26 listas distintas y 23% de voto en blanco. En la elección del Concejo Deliberante de Ushuaia hubo 26 listas y 13% de voto en blanco. Y en la elección del Concejo Deliberante de Río Grande hubo 23 listas y 23% de voto en blanco.

El mismo ejercicio podría hacerse para las elecciones de 2003, 2007 y 2011. Es decir, la historia electoral de los últimos 12 años de provincia. Y no cambiarían significativamente los resultados, especialmente en la legislatura fueguina.

La cantidad de listas que se disputarán los estamentos legislativos en la elección de 2019 nos augura el mismo final. Y el problema es grave, aunque algunos, intencionalmente, lo minimicen.

La apatía y el descreimiento de muchos ciudadanos para participar de las elecciones en los cuerpos legislativos, aspectos socioculturales de una sociedad con un fuerte proceso migrante, junto a una ingeniería normativa electoral algo propicia, presentan la combinación perfecta para que la historia vuelva a repetirse.

Un último dato que no es menor: los beneficiarios de este combo son los partidos mayoritarios. Por si quedaba alguna duda del porqué no se modifican las cosas, al menos normativamente.

 

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