viernes 14 de diciembre de 2018 - Edición Nº387
Dar la palabra » Turismo » 25 sep 2018

Crisis económica y turismo

La devaluación en el sector turístico (Por Ángel Brisighelli)

El sector ha vivido en los últimos 20 años varias épocas muy diferentes, en función del valor relativo de la moneda estadounidense respecto del peso. Es decir, de la existencia, o no, del famoso atraso cambiario del que tanto se habla últimamente. Y esto, además, de un modo que parece ser cíclico.


El turismo es una actividad básicamente exportadora de servicios, y su realidad, como la de todas las actividades exportadoras, se ve muy afectada por los distintos valores del dólar.

El sector ha vivido en los últimos 20 años varias épocas muy diferentes, en función del valor relativo de la moneda estadounidense respecto del peso. Es decir, de la existencia, o no, del famoso atraso cambiario del que tanto se habla últimamente. Y esto, además, de un modo que parece ser cíclico.

Hacia finales del siglo pasado y primeros años de éste, fue la época de la convertibilidad. Momentos de un marcado atraso cambiario donde el sector se vio muy afectado y su actividad muy reducida.

¿A qué se debe esa situación? Cuando el cambio del USD está muy bajo, los costos se vuelven altos en USD y al momento de competir con otros destinos (África, sudeste asiático, Nueva Zelanda o el destino que se les ocurra) la Argentina se vuelve un destino caro, y pierde interés en los pasajeros provenientes del exterior, con la consecuente caída de volumen e ingresos de fondos en ese concepto. Al reducirse el volumen de trabajo se ven afectadas todas las empresas del sector en su capacidad de dar trabajo y de encarar inversiones a futuro.

Tras la salida de la convertibilidad, y arrastrado por la devaluación, recordemos que el cambio pasó de 1$ a 4$ en pocos días, aunque posteriormente se ubicó en torno a los 3$. Los precios tuvieron una baja significativa en USD y Argentina volvió a ser atractiva como destino para el turismo internacional. Esta época duró hasta, más o menos, el año 2008, y estuvo marcada por un importante incremento en las inversiones en el sector (hotelería, transporte, servicios, etc.) junto con el incremento en los puestos de trabajo ofrecidos, producto de un importante aumento en la llegada de turistas.

En 2008 se produce la crisis de las hipotecas sub-prime en EEUU, que afecta la economía de nuestros principales centros emisores de pasajeros y se produce una importante caída en la cantidad de turistas. Además, se pierde la ventaja generada con el dólar alto y comienza una época de atraso cambiario, que duró hasta hace pocos meses. En este período, al igual que en la época de la convertibilidad, nuestros costos en USD eran muy elevados y el país vuelve a perder presencia en los mercados internacionales, y en consecuencia pasajeros.

Como consecuencia de esta situación se reducen las inversiones en el sector y se reducen los puestos de trabajo. Solo en nuestra ciudad, podemos contar más de 10 hoteles que cerraron en esta época, solo como ejemplo.

Si bien está claro que los momentos de gran inestabilidad e incertidumbre no son buenos para el turismo (la gente no viaja cuando hay problemas) este proceso de recuperación de la competitividad de Argentina a partir del fuerte aumento del dólar debería abrir, en un mediano plazo, una nueva etapa de crecimiento en el volumen de pasajeros provenientes del exterior, fruto de la caída de los precios de los paquetes hacia nuestros destinos en USD.

Habrá que ver como continúa el proceso en el tiempo para saber si esto implica una nueva época de inversiones y desarrollo.

En lo referente al turismo nacional, el proceso es exactamente el opuesto. En épocas de dólar alto es difícil afrontar viajes al exterior y los turistas argentinos incrementan el turismo hacia los destinos internos. En épocas de atraso cambiario, abundan los viajes a Miami y el “deme dos”.

La situación que se presenta en este momento debería favorecer a los destinos de turismo del país con el incremento de pasajeros de ambos mercados, tanto el internacional como el doméstico. Esperemos, además, que lleve a una reducción importante en el déficit de la cuenta turismo, o directamente a recuperar el superavit que tuvo durante muchos años Argentina en ese renglón y que perdió en los últimos años.

Dependerá de nosotros transformar esta crisis en una herramienta de crecimiento. Se puede, pero nadie dice que sea fácil.

 

(*) Presidente de la Cámara de Turismo de Tierra del Fuego.

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