lunes 24 de septiembre de 2018 - Edición Nº306
Dar la palabra » Política » 26 ago 2018

Debate sobre el papel moneda

Nuevos billetes, naturaleza vs. historia (Por Daniel D´Eramo)

Acaba de salir el nuevo billete de 50 pesos en el que ya no están Malvinas y el Gaucho Rivero y tampoco Sarmiento. El cóndor se agrega a la fauna monetaria que compite con la de los animales políticos en el más puro sentido aristotélico. Algunos dicen que se debe a la intención de representar lo federal en la moneda. La pregunta sería: ¿no podían en lugar de reemplazarlo a Rosas agregar más caudillos?


Acaba de salir el nuevo billete de 50 pesos en el que ya no están Malvinas y el Gaucho Rivero y tampoco Sarmiento. El cóndor se agrega a la fauna monetaria que compite con la de los animales políticos en el más puro sentido aristotélico.  Algunos dicen que se debe a la intención de representar lo federal en la moneda argentina, que es como sabemos una potestad claramente centralista en poder de la Nación. La pregunta obligada entonces sería: ¿no podían en lugar de reemplazarlo a Rosas agregar más caudillos?

Frente a lo que aparentaría ser puro y neutro simbolismo, tuve desde el anuncio de este bestiario, la impresión de que como trasfondo de este cambio estético, hay una visión afín al neoliberalismo, de naturalizar y  por tanto despolitizar y deshistorizar la vida social que se está asociada a la primera de las dos concepciones que sobre el orden social paso a presentar.

Una que lo entiende como el resultado de leyes naturales que de alguna manera está ahí para ser descubiertas y respetadas. El esquema institucional debe responder a esas leyes, como por ejemplo la economía debe hacerlo respecto de las leyes naturales del Mercado. Como el orden natural es el que fija las reglas, esta visión termina siendo a-histórica ya que donde hay historia hay necesariamente acciones humanas investidas de sentido y sometidas a interpretación.

La otra visión a la que adscribo, es la que entiende al orden como una construcción social deseada y por tanto conflictiva que no puede desentenderse de la cuestión del poder porque sin esta capacidad de hacer y lograr no habría orden institucional alguno. A diferencia de la concepción anterior,  es la historicidad y no la naturaleza, la que podemos reconocer en cierta tradición de preocupaciones acerca de la política de la que no tuvo ni tendrá participación fauna alguna.   

En apoyo de esta segunda manera de concebir el orden social, podemos decir que ideas y significaciones sociales como lo son la justicia, el buen gobierno, la libertad, el Estado y muchas otras, son en tanto parte de una tradición de pensamiento y acción, solo productos históricos como lo son también sus contravalores o disvalores.  Cuando hablamos de competencia o de cooperación para referirnos al comportamiento de algunas especies de animales solo estamos deslizando hacia el orden animal significados que solo surgen en nuestro mundo sociocultural. La carta que un león le escribe al otro es una carta que escribimos y leemos nosotros lo mismo cabe decir respecto del oso de Moris.  

El reemplazo de animales políticos por animales naturales en el campo simbólico del papel moneda, viene a interrumpir  un proceso cotidiano de interrogación y reflexión siempre latente (que tiene mucho de pedagógico), en torno a acciones y legados de aquellos hombres en su tiempo. Porque el dinero en la sociedad capitalista es un instrumento de cambio; una mercancía en estos tiempos de valorización financiera pero es también una suerte de puerta de entrada a fenómenos sociales y por tanto históricos. 

La diplomacia del dólar de la que solo emana historia y confianza en Dios nunca se atrevería a tanto. Acaso ¿será la tan deseada por unos y tan temida por otros  dolarización el precio a pagar para devolver a la moneda una historia pero que no es la nuestra? El único animal está en la moneda, pero no es un águila es una representación del poder norteamericano como vigía de occidente. 

 

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