martes 23 de octubre de 2018 - Edición Nº335
Dar la palabra » Política » 3 ago 2018

Debate sobre la Cuestión Malvinas

Intercambio de opiniones con un inglés (Por Juan José Mateo)

El pasado lunes 23 de julio, luego de intercambiar posiciones a través de Twitter con miembros del Consejo Asesor Observatorio Malvinas opositores al Gobierno provincial, se sumó al debate el historiador inglés Ricky D. Philips con una serie de posteos que reivindicaban argumentalmente la posición inglesa sobre la posesión de las Islas por parte del Reino Unido. Aquí mi respuesta.


El pasado lunes 23 de julio, luego de intercambiar posiciones a través de la red social Twitter (1) con miembros del Consejo Asesor Observatorio Malvinas opositores al Gobierno provincial que desde principios de este año cooptaron dicho cuerpo para criticar y entorpecer sistemáticamente la estrategia política que lleva adelante la gobernadora Rosana Bertone contra los acuerdos bilaterales que está articulando la Cancillería argentina y el Foreign & Commonwealth Office británico, se sumó al debate el historiador inglés Ricky D. Philips (2)  con una serie de posteos que reivindicaban argumentalmente la posición inglesa sobre la posesión de las Islas por parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

La intervención de este sarcástico autor y su manejo de la temática, me llevaron a considerar la posibilidad de responder las decenas de posteos que me envió en cuestión de minutos desestimando los argumentos argentinos y reafirmando la soberanía que su nación cree detentar sobre las Islas Malvinas.

Es por ello que le propuse publicar un artículo sobre la base de sus argumentos, que recopilara las intervenciones directamente relacionadas a la cuestión Malvinas y responderlas ordenadamente, por la importancia que el tema reviste para todos los fueguinos.

Esta respuesta la hago con tres finalidades: primero porque me parece una excelente oportunidad para repasar la contundente estrategia diplomática que ha llevado adelante la Argentina luego del gran acierto que fue haber logrado la Resolución 2065 de la ONU, que Phillips y el imperio británico pretenden desconocer con argumentos que son fácilmente rebatibles.

En segundo lugar, porque siendo el historiador Ricky Phillips un colega entendido en la temática además de mostrarse como un orgulloso súbdito intelectual de la Corona parlamentaria Inglesa capaz de sostener con criterio y hasta coincidir felizmente con la postura oficial del Foreign Office, no deja de ser una magnífica oportunidad para que desde Tierra del Fuego, reciba respuestas adecuadas a cada uno de sus planteos.

En tercer lugar, y quizá el hecho más importante, para reafirmar la importancia de lo que expresé en mi anterior artículo publicado en este sitio (véase "La cuestión Malvinas, una causa que debe unirnos y nunca dividirnos") llamando a la reflexión a los representantes de algunas fuerzas política fueguinas y sus sectores afines para que enfoquen sus esfuerzos e intenciones en apoyar la estrategia que lleva adelante el Gobierno rovincial, se pongan a disposición del Secretario Argüello que debe ser el natural representante de la provincia ante la Cancillería tal como lo establece la Ley provincial 1222 votada por unanimidad en la Legislatura fueguina y devuelvan la institucionalidad que el Observatorio Cuestión Malvinas supo tener hasta principios de este año.

 

Intercambio de opiniones con un inglés

 

Ricky Phillips expone en sus posteos que la Argentina destruyó los basamentos de la resolución 2065 de la ONU cuando decidió ocupar las Malvinas en 1982 y se desencadenó la guerra.

A esto debemos responder que el recuerdo permanente que realiza el Reino Unido de los hechos de 1982, busca desnaturalizar el conflicto por la soberanía, que es la cuestión omnipresente de la cuestión Malvinas y que en los tiempos actuales es concebido por el arco político internacional como un hecho aislado de la política exterior argentina.

Por el contrario, si hay algo que puso en descubierto la Guerra de Malvinas fue que el principal fundamento de la ocupación británica de las islas radica en el uso de la fuerza, tanto en 1833, cuando se produce el hecho colonial, como en 1982.

Resulta sumamente anacrónico hablar en 2018 de Argentina como un país militarmente agresor, máxime si se piensa que desde la Guerra de la Triple Alianza concluida en 1870, la Argentina no participó directamente de ningún conflicto armado, exceptuando 1982, hasta nuestros días.

Quizá quienes esgrimen los argumentos de la paz quebrantada y la autodeterminación de los pueblos, puedan explicarnos entonces la conducta del país supuestamente "agredido" antes y luego de la Guerra de Malvinas.

Con posterioridad al conflicto armado de 1982, el Reino Unido materializó una base militar de proporciones nunca vistas en el Hemisferio Sur, a excepción de Diego García, en el Océano Índico, que como explicara el Dr. Argüello en su última visita a la Provincia, constituye un claro ejemplo del doble estándar en materia de “libre determinación de los pueblos”: “En 1965, Gran Bretaña desmembró a Chagos de su colonia de Mauricio (que se independizó como república en 1968) y se la alquiló después a los Estados Unidos para la instalación de una base militar en la isla Diego García. Los chagosianos tenían derecho y “deseos”, de pertenecer a Mauricio, pero Londres impuso sus propios “intereses” y desalojó la totalidad de la población para proceder al arrendamiento”. Esta conducta no es una novedad para la política exterior inglesa. Por parte británica, siempre se observa ese doble estándar.

Pero recurrir a 1982 resulta anacrónico además por los cambios que han sucedido en la región latinoamericana, y en el mundo desde entonces.

Argentina recuperó su democracia en 1983. En 1994 en la reforma de su Constitución se expresó claramente, en su disposición transitoria primera, la vocación pacifista del país y la voluntad de resolver diplomáticamente la disputa de soberanía. En 2012 la Declaración de Ushuaia ratificó con el apoyo unánime de todo el arco político nacional con representación parlamentaria, su total convicción de que la disputa debe resolverse de forma pacífica y de acuerdo a lo que estable Naciones Unidas en sus resoluciones 2065 (XX) -que al contrario de lo que sostienen Ricky Phillips, sigue plenamente vigente-; 3160 (XXVIII), 31/49, 37/9, 38/12, 39/6, 40/21, 41/40, 42/19 y 43/35.

Phillips olvida que luego de terminada la Guerra de Malvinas en 1982, las Naciones Unidas reconocieron al Atlántico Sur como zona de paz y cooperación desde 1986 (Res AG 41/11), hecho que la permanente unilateralidad del Reino Unido corrompe en forma sistemática, constituyendo un elemento disruptivo para la armonía reinante en la región.

Esta vocación pacifista de la región, fue también ratificada en 2014 en la cumbre de CELAC, con la declaración de América Latina y el Caribe, donde se la concibe como una “zona de Paz basada en el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional, incluyendo los instrumentos internacionales de los que los Estados miembros son parte, y los Principios y Propósitos de la Carta de las Naciones Unidas; nuestro compromiso permanente con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de nuestra región”.

Amenaza que permanentemente representa la conducta británica al realizar renovaciones de su arsenal en la base militar construida en Malvinas, sumando esas acciones a los actos unilaterales que todas las resoluciones de Naciones Unidas sobre la Cuestión Malvinas llaman a las partes a abstenerse de realizar.

Si la Resolución 2065 no estuviera más vigente, como afirman Phillips y otros tuiteros británicos, serían las mismas Naciones Unidas y el conjunto de la comunidad internacional quienes no la tomarían más en cuenta. Muy por el contrario, año a año, incluyendo este 2018, se continúa ratificando la plena vigencia de la mismas en las recomendaciones que el Comité de Descolonización aborda, las cuales no han sido censuradas por ninguna nación hasta hoy… ¡Ni siquiera por el Reino Unido!

No conforme con desconocer lo obvio, Phillips se obstina luego en tratar de hacer pasar la invasión inglesa sobre el territorio de la Confederación Argentina en enero de 1833 como un episodio de un amistoso "barquito de guerra" que por casualidad llega a una isla semi desierta y donde en una feliz noche de verano, sin experimentar resistencia de la población nativa, logran izar pabellón británico.

Lo cierto es que la corbeta inglesa Clío era una nave de guerra frente a la cual los argentinos que se encontraban en Malvinas sólo tenían para defenderse a la goleta Sarandí, tres veces más pequeña y sin la capacidad de fuego de la británica,

Aprovechando el bombardeo que en 1832 el buque estadounidense Lexington había realizado sobre las Malvinas destruyendo sus defensas y tomado conocimiento el Capitán Onslow, la corbeta Clío partió desde Río de Janeiro hacia Malvinas con un solo propósito: invadir las Malvinas, reducir a su población nativa y reclamar dicho territorio para la Corona británica.

Este ataque a una población casi desarmada (no tuvieron las mismas facilidades ni suerte en 1806 y 1807 en Buenos Aires), es una muestra más de que la ocupación británica se originó por la fuerza. Y al contrario de lo que plantea Phillips, sí hubo un enfrentamiento diferido documentado por la historiografía argentina con la rebelión del gaucho entrerriano Antonio Rivero el 26 de agosto de 1833 que fue finalmente doblegada, después que el 7 de enero del año siguiente arribara la Fragata Challenger bajo el mando del teniente Henry Smith y luego de dos meses de resistencia criolla, derrotaran y tomaran prisioneros a Rivero y sus rebeldes un 18 de marzo de 1834.  

Por lo demás, desde aquel momento hasta 1982, la población allí residente fue considerada de segunda clase por la "madre patria artificial" inglesa, sin poseer derechos políticos plenos, impidiéndoles retornar libremente al Reino Unido o integrarse al sector continental argentino. Fue sólo después de 1982 que las autoridades británicas comenzaron a “percatarse” de los legítimos deseos de la población isleña. Siempre funcionales a la ocupación colonial, ya que ese siempre fue el objeto de la invasión ocurrida en 1833.

Con respecto a la negación del principio de “uti possidetis jure” que realiza Phillips, es importante recordar que se trata de un principio de origen americano, y no europeo, base de las nuevas repúblicas que surgieron de la descolonización española y portuguesa. Argentina, como sucesora de los gobernantes españoles en Malvinas, ejerció plenamente su soberanía allí hasta la agresión británica de 1833 que interrumpe esa continuidad. Este principio ha sido y es hasta la actualidad un elemento central para resolver las cuestiones limítrofes en la región y fue aceptado tácitamente en la Resolución 2065 de las Naciones Unidas en 1965.

Este principio no sólo se ha usado en América en el siglo XIX, sino en África en el siglo XX y más recientemente para resolver la cuestión de límites en la ex Yugoslavia y en la extinta Unión Soviética. El propio Reino Unido lo ha defendido para sostener su postura en los casos de Kosovo y Ucrania (paradójicamente contradiciendo los postulados que Phillips y el Foreign Office sostienen para Malvinas), ratificando en esos casos la integridad territorial por sobre los “deseos” de parte de esos pueblos de segregarse; o, lo que es lo mismo, por sobre el principio de "autodeterminación".

 

Malvinas, más que nunca, una causa que debe unirnos y nunca dividirnos

 

Para finalizar, es importante regresar al preocupante hecho que originó el intercambio de opiniones con Ricky Phillips por las redes sociales: la fractura generada por un grupo de consejeros del Observatorio Cuestión Malvinas que no terminan de comprender el flaco favor que le hacen a la posición de la provincia para plantear una política articulada sobre la cuestión.

Porque como lo expresé en su momento, ponerse en contra de la estrategia provincial sobre la cuestión Malvinas sólo porque se es opositor a la Gobernadora desvirtuando un espacio institucional como el Observatorio Malvinas, nos hace más vulnerables para lograr el objetivo de defender nuestra soberanía e integridad territorial.

En esa fractura irracional, vehemente y mal intencionada, intelectuales orgánicos de los interese británicos encontraron el caldo de cultivo para exponer las razones y sin razones que hasta hoy sostienen un enclave colonial anacrónico en territorio argentino y fueguino. Una burla del destino para el grupo opositor del Observatorio, quienes desde marzo de este año, se pretenden ante la sociedad local como los paladines indiscutidos de la defensa de la causa de Malvinas.

Este episodio entonces, más allá de la oportunidad que brindó de exponer algunos puntos de la postura argentina con respecto a la cuestión Malvinas, sirvió sobre todo para encender las alarmas de lo que veníamos denunciando: que las fricciones internas que tenemos a nivel local con respecto a la cuestión Malvinas no hace otra cosa que debilitar la postura de la Provincia.

Lo venimos advirtiendo y no nos cansaremos de reafirmarlo: lo peor que le puede pasar a la Causa Malvinas es su ideologización y uso político partidario, cualquiera sea el actor o interés sectorial. Es un elemento de alta política internacional y una constante razón de Estado.

No podemos dar lugar a ninguna grieta en este tema. Debatir, reflexionar, pensar, argumentar, pero siempre unidos frente a quienes quieren dividirnos, sobre todo pensando en aquella máxima que nos legara nuestro sabio Martín Fierro cuando cantaba "Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de afuera…'”

 

*Secretario de Acción Política del Congreso Provincial Justicialista - Consejero Titular del Observatorio Cuestión Malvinas.

 

(1) Para quienes estén interesados en seguir los posteos originales, mi cuenta de usuario en twitter es @JuanjoMateo_TdF

(2) Autor de la obra "The first casualty. The untold story of the Falklands war. 2nd april 1982. (Cuyo usuario en twitter es @RickyPhilips).

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