martes 23 de octubre de 2018 - Edición Nº335
Dar la palabra » Cultura » 25 jul 2018

El cuerpo y los estereotipos

Bitácora gorda: foto en calzones (Por María Fernanda Rossi)

A causa de un laburo que hace una artista divina que se llama Seelvana, me di cuenta que jamás en mi vida me había sacado una foto en calzones. Excepto una a los 5 años, en la que además lloraba porque no quería ponerme un salvavidas para subirme a una lancha. En fin, me percaté que -ni aun en los momentos en que fui flaca- estuve amigada con mi cuerpo.


El jueves cumplí los 40 y me pregunto si esta etapa de aceptación y visibilización de la diversidad es consecuencia de que me agarró el viejazo, o me agarró el viejazo dándome cuenta que hay que celebrar lo distinto, pero a esta altura del partido: ¡¿A quién le importa!?

A causa de un laburo que hace una artista divina que se llama Seelvana, me di cuenta que jamás en mi vida me había sacado una foto en calzones. Excepto una a los 5 años, en la que además lloraba porque no quería ponerme un salvavidas para subirme a una lancha. En fin, me percaté que -ni aun en los momentos en que fui flaca- estuve amigada con mi cuerpo.

Mientras me duchaba (suelo tener mis mejores momentos de reflexión y mis grandes ideas (?) mientras me relajo a la hora de bañarme) descubrí que ni siquiera hay fotos mías en traje de baño. La única imagen de mí misma en una playa tomando sol, estoy con el vestido puesto (¡Y yo sé que abajo tenía una malla!).

La duda surge enseguida y me pregunto si la falta de “exhibición” es porque me molesta a mí exponer mi físico, o en realidad lo que me incomoda son las miradas de desaprobación que sueltan las personas alrededor. Imposible de contestar. Por lo menos sinceramente.

Salí de la ducha y me paré frente al espejo empañado. La distorsión del vapor ayudó a darme valor. Levanté el celular (ustedes también van con el celular al baño, no se hagan), enfoqué y “click”, un solo disparo. Listo. Estaba hecho.

Ahora -y este es el segundo intento- hace un rato largo que miro el teléfono y no estoy segura de apretar “compartir”. No sé si estoy lista para exponerme a esa mirada tan dura que hay allá afuera. Porque, todo muy lindo con quererse a una misma, la diversidad y la mar en coche, pero la realidad que te permite ganarte la aceptación de la norma sigue ahí, de lo más campante, vivita y coleando.

En fin. Cuando termine con el temita este de sentirme regia con mis carnes, voy a empezar una cruzada en la que por fin los calzones grandes, cómodos y contenedores dejen de ser considerados como una prenda de descarte.

Y, por favor, no me vengan con que un calzón grande no puede ser sexy porque me da algo, de verdad, ya no estoy para estos disgustos, les dije que cumplí 40 años. CUA REN TA.

 

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