viernes 22 de junio de 2018 - Edición Nº212
Dar la palabra » Política » 7 jun 2018

Día del periodista

Militantes del periodismo (Por José Piñeiro)  

Hace un tiempo se acuñó la calificación de “periodismo militante” casi como un insulto, denigrando, de paso, aunque indirectamente, la categoría de militante. Como si fuera sinónimo de trabajo rentado o casi mercenario. Como si no se pudiera hablar, opinar, pensar desde una convicción ideológica. Cuando el flaco chamuyo de “periodista objetivo”, es el que está verdaderamente devaluado.


Hace un tiempo se acuñó la calificación de “periodismo militante” casi como un insulto, denigrando, de paso, aunque indirectamente, la categoría de militante. Como si fuera sinónimo de trabajo rentado o casi mercenario. Como si no se pudiera hablar, opinar, pensar desde una convicción ideológica. Cuando el flaco chamuyo de “periodista objetivo”, es el que está verdaderamente devaluado.

¿Quién puede creer que escribe poniéndose por encima de posturas personales? ¿Quién puede decir que elige una foto, una frase, una palabra, un calificativo; sin mezclar toda la carga que lleva dentro? El que lo haga miente, a sabiendas o confundido; pero faltando a la verdad.

Hay una categoría que sí debería respetarse, la del periodista que milita. Esa que supo encarnar el gran Rodolfo Walsh, el mismo que cayó con la Carta Abierta a la Junta Militar en una mano y su  pistola calibre 22 en la otra. El que viajó hasta Cuba para aportar, desde lo suyo y un poco más allá, con la revolución que nacía. El que se le plantó, con sus diferencias, a la conducción de Montoneros. El mismo que supo escribir que “el periodismo es libre o es una farsa, sin términos medios”.

Pero tal vez la figura que deberíamos rescatar, recuperar, reconstruir; es la del militante del periodismo. No como un intelectual despegado de su gente, de su pueblo; sino como aquel que ayuda a que su gente la pase un poco mejor. Enfrentando al poder –hay quienes dicen que debería estar en conflicto permanente con el periodismo- denunciando injusticias; escondiéndole al menos una piedrita en el zapato al que nos viene dinamitando el camino históricamente.

¿Seremos capaces de militar el periodismo como un servicio? Porque de quienes se sirven de él, está lleno. Hoy no es necesario calzarse una 22 a la cintura, o salir a volantear verdades que pongan en riesgo nuestra vida. Con ayudar a fortalecer el lado de los que resisten, de los que vienen perdiendo y padeciendo, de aquellos que hoy no saben cómo van a parar la olla o hasta cuándo van a tener trabajo, sería suficiente.

Que no nos callen, no nos callemos; militar el periodismo o lo que sea, militar para dar vuelta la tortilla y que alguna vez festejen los de abajo. Con eso podemos dormir tranquilos, que no es poco premio. Feliz día del periodista.

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