martes 17 de julio de 2018 - Edición Nº237
Dar la palabra » Política » 7 may 2018

Petróleo y gas

Un recurso estratégico sin estrategia (Por Moisés Solorza)

Sin lugar a dudas, deberíamos preguntarnos una y mil veces: ¿Qué hacemos con nuestros recursos naturales?. No para divagar en cuestiones globales y soluciones mágicas a largo plazo, sino para resolver los problemas reales de los más necesitados, que en pleno siglo XXI no tienen solucionado de raíz la provisión de los servicios esenciales.


Para poder analizar la situación actual que se vive en el ámbito petrolero a nivel mundial y local, en principio,  tendriamos que hacer memoria y recordar lo sucedido en las provincias productoras de hidrocarburos desde la privatizacion de YPF en los años ‘90, la posterior baja del precio internacional del petróleo y la crisis del Golfo Pérsico, entre otros conflictos, que la OPEP (los paises productores de petróleo) debió afrontar, y que motivó que el petróleo crudo en el mundo llegara a valores cercanos a los U$s11 x barril.

Los interminables vaivenes de la politica exterior de las potencias mundiales nos ponen en permanente alerta y generan desequilibrios internos graves, en materia economica y energética, hasta que no pensemos estrategicamente buscar independencia en estos temas.

Para determinar cuáles fueron sus consecuencias desbastadoras en aquel entonces, basta recordar el impacto para las economías regionales, los trabajadores y las empresas, y el contraste que significó el valor del petroleo brent hace no mucho tiempo atrás, dónde rozó los 100 U$s x barril.

Y para poder ejemplificar lo que significa una “crisis petrolera”, deberíamos también analizar cuáles son las ciudades que dependen en gran medida de esta actividad, y por qué no pudimos -hasta hoy- reconocer el fondo del problema.

Es que como estamos viendo, todas las medidas adoptadas en la crisis actual nos demuestran que el tema no se resuelve sin politicas anticíclicas, como por ejemplo: estrategias para el gas y el petróleo, diversificacion de productos, industrialización y, especialmente,  horizontes claros en materia energética.

También se resuelve con objetivos inclaudicables de autonomía y autoabastecimiento en un país rico en recursos naturales, pero principalmente, provincias ricas con economías pobres, que  lamentablemente cuentan  con muchos egoísmos sectoriales, donde se festejan pequeñas batallas electorales generando un caos. Esto es, en sentido figurado, “no  tener  el horizonte claro,  una brujula bien calibrada para que el capitán no ponga en riesgo este importante barco con cada golpe de timón”.

La política enérgetica nacional fue y será el desvelo de los gobiernos de turno para atribuirse un logro que está muy lejos del que tenía en aquel entonces el General Mosconi, padre de YPF y un gran estratega soñador en esta materia, que concebía el recurso petrolero como “el autoabastecimiento energético y la soberanía  energetica nacional”.

Sin lugar a dudas, deberíamos preguntarnos una y mil veces:  ¿Qué hacemos con nuestros recursos naturales?. No para divagar en cuestiones globales y soluciones mágicas a largo plazo, sino para resolver los problemas reales de los más necesitados, que en pleno siglo XXI (suena casi inmoral con las riquezas de un país como el nuestro) no tienen solucionado de raíz la provisión de los servicios esenciales básicos como la luz, el gas de red y el agua, indispensables en nuestra provincia para la existencia misma.

Nuestro “fuerte” es el gas natural y aquí está la oportunidad de crecimiento y mejora que necesitamos los fueguinos para desarrollarnos. No me voy a detener en las carencias internas que poseemos en la isla, ya que lo dejaré para profundizar en otra oportunidad, pero es necesario recordar y tener en cuenta el fuerte impulso que tuvo la actividad gasífera en nuestra provincia por la política nacional llevada adelante por el ex presidente de YPF Miguel Galuccio y, como contraste, el inaceptable déficit energético con los sectores más populares e industrial interno, pero que se pudo resolver en el corto plazo con infraestructura y una política energética totalmente opuesta  a lo que veniamos teniendo en la provincia hasta el momento, teniendo en cuenta que nos convertimos en la segunda provincia productora de gas del pais, por detrás de Neuquen.

La importancia de contextualizar la información para poder sacar conclusiones es clave, ya que contamos con datos reales  para analizar acciones futuras y tomar medidas que lleven a contener los incesantes aumentos en la cotidaneidad de la economía hogareña, la economía real y la aconomía provincial, con estos nuevos escenarios.

Son escenarios que a simple vista parecieran de lo más desalentadores, ya que, por ejemplo, los aumentos en la tarifa del gas se trasladarán inevitablemete a la creciente inflación que sufre el país. Pero eso no sería tan grave si pensáramos que se podría encontrar en estos cambios tarifarios una gran oportunidad de crecimiento en las provincias como Tierra del Fuego. Ello siempre y cuando  las modificaciones descritas se llevaran adelante tal como lo anunciara el ministro de Energía de la Nación, y la politica interna del gobierno provincial trasladara esto a mayor y mejor calidad de vida de los fueguinos, y no nos quedaramos simplemente en “analizar un aumento más”.

Es importante tener en cuenta que no es lo mismo recibir regalías por gas y petróleo a un valor en US$ por Millon de BTU que recibir el doble o el triple, ya que en esta simple ecuación las oportunidades de ingreso a las arcas provinciales se duplicarán por este concepto.

El aporte de dinero por regalías al “Fideicomiso Austral” será importantisimo para seguir ejecutando obras de infraestructura que necesitamos los fueguinos para resolver de raíz problemas sociales estructurales para el desarrollo industrial y comercial, teniendo en cuenta, además, el fuerte impacto que ello tendrá en las arcas provinciales deterioradas, donde se verá un alivio que antes no existía. Entonces,  esas oportunidades que antes se encontraban con un valor determinado en dólares, después de las modificaciones que se esperan, tendrán un fuerte impacto en la economía real.

Sin dudas, un párrafo aparte merece la administracion del Fideicomiso Austral, que a mi entender no cuenta con la representatividad que corresponde, y que debería ser revisada en términos generales. Allí deberían estar representantes municipales, legislativos y las universidades. De ese modo se dejarían de lado arbitrariedades de direccionamiento de obras estratégicas para la provincia, y dejaría de ser como lo es hasta ahora, un trampolín político de candidatos.

Volviendo al tema, sigo sosteniendo que los aumentos por sí solos no resuelven nada más que las economías empresariales que prestaron un pésimo servicio y que ahora reciben transferencias monstruosas de dinero por parte de todos nosotros, como por ejemplo la empresa Camuzzi Gas del Sur en Tierra del Fuego y en la Patagonia.

Pero es en este escenario donde aparecen los fondos necesarios para reacomodar la economía doméstica, y donde toman un fuerte impulso las decisiones políticas necesarias para trasladar estos beneficios que la naturaleza nos da a todos los fueguinos.

Vega Pléyade es por excelencia una de esas oportunidades que no  podemos darnos el lujo desaprovechar, ya que la inversión para este proyecto fue de más de mil millones de dólares, y me gustaría saber cuánto de ese dinero quedó realmente en la provincia. En rigor a la verdad, no fue mucho o casi nada, a pesar del “compre fueguino”.

El yacimiento Vega Pléyade es el mas importante de la región, e incluyó una negociación del 80% de regalías. Es aquí donde está la clave, ya que la relación que existe hasta hoy no es la misma que la que se espera en el corto plazo, si tenemos en cuenta que la producción de este solo yacimiento ronda en los 10 millones de metros cúbicos de gas por dia, y que se sumará a los 8 millones de metros cúbicos por día que aportaba Total Austral. Es decir, no es lo mismo recibir US$ 2,66 X MBTU que US$ 5,20, o 7 dólares x millon de BTU. Claramente no es lo mismo. Ni hablar del líquido (petróleo, gasolina, C3, C4 y agua) asociado a esta producción nueva.

Entonces creo que el Estado provincial tiene una herramienta en la mano que antes no poseia para saldar y sanear algunas cuentas con recursos genuinos. Tenemos el gran desafío de trasladar la riqueza generada de las virtudes de nuestra tierra en mejor calidad de vida. Debemos ser capaces de entender que estos recursos no pueden ser exportados como materia prima sin agregarle valor, como tampoco podemos depender simplemente del cobro de  “regalias” sin tener como objetivos claros la industrializacion de nuestros recursos naturales. Porque mientras esta condición no cambie, las oportunidades no llegarán.

Dicho esto, considero que en esta ocasión donde los aumentos de tarifas en dólares alcanzan al ciudadano común, ello debe servir para mejorar los condiciones y ayudar a resolver los conflictos sociales permanentes. El recurso del gas, que pertenece a todos los habitantes de la provincia de Tierra del Fuego, se puede utilizar como herramienta social inclusiva, estructural y democrática para incluir  a todos los fueguinos.

Necesitamos una Ley de Hidrocarburos para nuestra provincia. Somos la segunda provincia productora de gas del país y tenemos un enorme camino de desarrollo por delante. No podemos seguir con la lógica del corto plazo que nos propusieron hasta hoy, simplemente para el cobro de regalías de materias primas: Petróleo, gas y GLP exportados a países limítrofes por empresas extranjeras.

Necesitamos dirigentes a la altura de las circunstancias en materia energética y una clase política comprometida con nosotros, los de a pie. Con firmeza y convicción, con la firme decisión de defender nuestros recursos naturales de nuestras islas Malvinas, la Antártida y el Atlántico Sur, generando arraigo para defender la soberanía territorial y marítima, pesquera y de las aguas circundantes de intereses internacionales que vienen por estos recursos.

Los fueguinos necesitamos comprender que necesitamos una Provincia Grande, con miradas hacia el futuro y que nos contenga social, cultural y  económicamente a todos y a todas.

Simplemente a modo de reflexión: si nuestros recursos naturales como el gas y el petróleo son tan importantes, ¿por qué no somos capaces de trasladar esas riquezas en bienestar general? ¿No será que nuestra mayor fortaleza, es a la vez, nuestra mayor debilidad?

Espero que no. Lo verdaderamente importante es que nuestra amada provincia, sigue siendo tierra de oportunidades.

Entregar nuestro petróleo y gas, es como entregar nuestra bandera.

 

(*) Secretario Gremial del Sindicato de Petroleros Jerárquicos de Tierra del Fuego.

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