sábado 15 de mayo de 2021 - Edición Nº1270
Dar la palabra » Política » 3 may 2021

¿Por qué a mí? II Parte (Por Susana Melgarejo)

Por qué a mí? Se preguntaron las mujeres en la era industrial, cuando sus cuerpos y sus habilidades “naturales” fueron necesarias para el progreso y la producción… así se rompió con el mandato histórico en la vida laboral de las mujeres, aunque su paga era la mitad de salario de los varones y su trabajo equiparado al de los niños.


Por:
Susana Melgarejo

La semana pasada revisamos los conceptos de patriarcado, machismo, orden natural, y división social/sexual del trabajo, la política, las relaciones sociales adjudicadas a hombre y mujeres (siempre en una artificial construcción binaria de la realidad).

En función de esos conceptos, entendimos que el lugar que ocupan los hombres y mujeres se construye socio cultural, económica y políticamente…y no a partir de una determinación natural.

Por esto te invito a seguir en la búsqueda de esta respuesta… ¿porqué a mí?

También se lo preguntaron las mujeres de la revolución francesa, cuando en la lucha por la libertad, la igualdad y la fraternidad, quedaron expulsadas arbitrariamente de la actividad política, estándoles prohibido participar en los asuntos públicos; es más, tanta fuerza cobró el movimiento de mujeres que sus vidas dependían de que se mantuvieran alejadas de la vida pública y limitaran sus intereses únicamente en la esfera privada.

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el nuevo sistema político que exaltaba los valores de libertad e igualdad, no alcanzó para reconocer derechos a la mitad de la humanidad.

La justificaron filósofos, médicos y escritores: las mujeres no podían adquirir los derechos de la vida política por su "constitución delicada", "ternura excesiva", "razón limitada", "nervios frágiles" ,reforzando el orden vigente, que establecía la inferioridad de la mujer intelectual y psicológicamente.

¿Por qué a mí? Se preguntaron las mujeres en la era industrial, cuando sus cuerpos y sus habilidades “naturales” fueron necesarias para el progreso y la producción… así se rompió con el mandato histórico en la vida laboral de las mujeres, aunque su paga era la mitad de salario de los varones y su trabajo equiparado al de los niños.

Además de sus labores “productivas” se sumaban a aquellas que no podían renunciar, aquellas socio cultural política y económicamente establecidas: las tareas del hogar, el cuidado, la reproducción.

¿Por qué a mí? Es la pregunta cuando a partir del capitalismo moderno, se conquistó los pantalones, las calles, la educación, la generación de ingresos.  accediéndose a la “libertad” de la participación en un sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado.

Este sistema se asentó sobre las bases del esquema patriarcal consolidando nuevas y renovadas formas de explotación.

Porqué, las mujeres que, además de las tareas domésticas se desempeñan como asalariadas  para un capitalista, están oprimidas por el marido que obtiene unos beneficios por esa situación y explotadas por el patrón que se enriquece a su costa. Por eso esta doble jornada de trabajo es a la vez una opresión y una explotación...

Porque queridos queridas querides, la alternativa es romper con los mandatos establecidos por esos sistemas, construyendo otros más justos, equitativos, igualitarios y dignos.

Un paso inicial; instalar comunitaria y políticamente una agenda en que se debata estas cuestiones.

Para eso esta invitación a seguir reflexionando. ¡Hasta la próxima!

 

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