jueves 21 de marzo de 2019 - Edición Nº484
Dar la palabra » Política » 14 feb 2019

Política y deporte

Las reglas del juego (Por Daniel D´Eramo)

Hablar de las reglas de juego es siempre, en el fondo, una metáfora de la política.Conservadores, reformistas, revolucionarios, o sencillamente tramposos e ignorantes: las reglas de juego siempre importan. Entre otras cosas, nos dicen básicamente cómo jugar; quién gana y quién pierde; cuál será la mejor estrategia frente al competidor; qué habría que cambiar para que el juego no pierda emoción y adhesión.


Inevitablemente, hablar de las reglas de juego es siempre, en el fondo, una metáfora de la política. Pensemos por ejemplo en que se crean y acuerdan; se mantienen y se cambian; se invocan y se ignoran; se respetan, se defienden y se violan; se conocen y se ignoran. Conservadores, reformistas, revolucionarios, o sencillamente tramposos e ignorantes: las reglas de juego siempre importan. Entre otras cosas, nos dicen básicamente cómo jugar; quién gana y quién pierde; cuál será la mejor estrategia frente al competidor;  qué habría que cambiar para que el juego no pierda emoción y adhesión.  

Por aquello de hecha la ley, hecha la trampa, quizás sea el tramposo el más obligado a conocerlas, como también quién se atreva a ver en ellas el circo, el opio o la infelicidad de los pueblos y por ello a proclamar que deben ser preservadas o radicalmente cambiadas o directamente derogadas. Casi diríamos que no hay talento por fuera de ellas, por el hecho de que talentoso solo es aquél que nos deslumbra jugando el juego bajo la forma que ellas prescriben.

Como advertirán, el juego de la política las tiene, como las tienen los deportes. Y más allá de la metáfora, esta reflexión va por ahí y en particular por el lado del tenis, deporte identificado históricamente con un país en el que la tradición, los usos y las costumbres tienen más peso que el derecho escrito, con una historia milenaria en las que la Carta Magna es más magna que carta.

Con algunos pocos antecedentes similares, lo ocurrido hace unos días en el Abierto de Australia volvió a asombrar al mundo del tenis. Tomic sorprendió a Kyrgios  con un malabar insólito que le hizo ganar “reglamentariamente”, vale resaltarlo, un match point increíble.  El link https://www.pagina12.com.ar/167820-un-punto-antologico-para-ganar-un-partido-de-tenis me pone a salvo de una descripción para la cual hace falta un talento que no tengo y cada vez menos  necesario  como consecuencia del streaming. 

Pongámoslo en estos términos: mientras picaba la pelota seleccionada para realizar el saque comúnmente anunciado con dicho movimiento preparatorio,  el saque termina siendo con la pelota que se descarta; con esa que normalmente tiene destino de pibe asistente. Lo notable es que uno y otro movimiento se producen casi al mismo tiempo.

Primero el árbitro; el que por rol tiene la defensa y observación de las reglas del juego. Si el punto fue convalidado hay que concluir que  más allá de ser genial, pícaro, asombroso e inesperado, se trató de un saque reglamentario es decir conforme a las reglas. Luego los jugadores que son lo que previamente a cualquier ventaja competitiva que los destaque, deben conocer y observar dichas reglas.

Respecto de Tomic, la genialidad está a la vista y es quizás lo visible, lo evidente. El supuesto descarte fue el verdadero saque pero… ¿qué pasa con la intención?  ¿Buscó hacer eso? Si la respuesta es afirmativa, está claro que sabía perfectamente que lo que haría sería reglamentario. El gesto de sorprendido habría sido en ese caso una puesta en escena para esperar una convalidación inexorable.

Si la respuesta fuera en cambio negativa, y el gesto fuera por tanto de auténtico asombro, valdría igualmente preguntarnos: ¿por qué descartó la pelota en la dirección de un saque en lugar de hacerlo hacia los laterales para la entrada en acción de esos pibes que alcanzan y retienen pelotas que quedan fuera de juego?

Ahora y para finalizar, Kyrgios. El perdedor sorprendido o, como diríamos en estas tierras,  el madrugado ¿no tubo también, desconocimiento de las reglas?;  de esas reglas que definen con genérico detalle trayectoria y área de pique de la pelota para que un saque pueda a instancia del árbitro ser convalidado o anulado.   Sorprendido por el genio engañoso de Tomic,  Kyrgios prácticamente no discutió el punto y aceptó el fallo del árbitro; el punto de match perdido le hizo comprender que se trataba de un saque dentro de las reglas del juego. El conocimiento de las reglas del juego quizás hubiera transformado la espera del saque en una puesta en guardia que hubiera dado más chance a una devolución de saque que en el peor de los casos habría transformado una derrota por ace en cámara lenta, en una debido a error forzado.  

En esos mismos días Marcelo Bielsa, actual técnico del Leeds de Inglaterra, reconoció hacer inteligencia en los entrenamientos del resto de los equipos que compiten en la liga inglesa de fútbol, deporte que como el tenis tiene un origen ligado a la historia de ese país. En conferencia de prensa,  “El loco” se disculpó ante Gary Lampard, sabiendo que para esta gloria del futbol inglés, se trata de una práctica desleal que no tenía cabida en ese deporte.  Pero esa disculpa fue más un gesto de caballeros que un reconocimiento de culpabilidad por parte del ex entrenador argentino, al declarar que pedía disculpas a Lampard ante el conocimiento de su enojo por lo que había pasado. Pero a diferencia de lo que entiende Lampard, para mí no hay delito alguno en esa práctica, que por cierto, agregamos nosotros, no forma parte del reglamento del fútbol.  

Es cierto que detrás de estas posturas contrapuestas esté operando esa diferencia que hemos apenas mencionado más arriba entre el derecho consuetudinario sajón y el derecho objetivo argentino, pero sin dudas  Bielsa conoce perfectamente que nadie está obligado a hacer lo que el reglamento no manda, ni impedido de hacer lo que el reglamento no prohíbe.

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