martes 23 de octubre de 2018 - Edición Nº335
Dar la palabra » Política » 4 oct 2018

Debate sobre la industria fueguina  

Del TOC de la industria al TOC del crecimiento (Por D. D´Eramo)

El ajuste en procura de un déficit fiscal casi a nivel cero es una suerte de TOC del neoliberalismo: su Trastorno Obsesivo Compulsivo. Esta obsesión termina siendo como un “Lecho de Procusto”: lo que no “en-caja” se serrucha hasta que encaje.


Uno puede entender al orden fiscal y a la búsqueda de reducir el déficit (ambas cosas no quieren decir necesariamente lo mismo) como estrategias de gestión pública en coyunturas particulares. El gobierno nacional no parece entender esto, o mejor dicho no puede comprenderlo, porque no solamente orden y ajuste aparecen como ideas intercambiables, sino que además son los dogmas de política pública que hacen al ADN del neoliberalismo.

El ajuste en procura de un déficit fiscal casi a nivel cero es una suerte de TOC del neoliberalismo: su Trastorno Obsesivo Compulsivo. Esta obsesión termina siendo como un “Lecho de Procusto”: lo que no “en-caja” se serrucha hasta que encaje.  Esto tiene algo de paradójico: quienes creen tener el secreto del crecimiento solo creen ver que el camino que lleva hacia él, es el achicamiento.

La misma obsesión es la que suele provocar ilusiones ópticas cuando a la distancia se cree comprender la realidad de las provincias patagónicas, hasta alucinar con que se trata de emiratos en los que a falta de canillas de oro, hay veredas calefaccionadas para que la gente pueda caminar por la calle en musculosa.  Otra vez desde el telescopio de la Rosada se ha dejado de ver las veredas tropicales para enfocar una “industria ensambladora que sale carísima”.

En lugar de ser un refutador más de la “falacia ensambladora” quiero hablar un poco de la “ceguera histórica” que hay detrás de estos ataques, y que tampoco resulta llamativa si se piensa en que el Gobierno de la Provincia debió ponerse en guardia ante el manejo del gobierno nacional de la Cuestión Malvinas, con la creación de una Secretaría de Representación oficial a cargo de Jorge Arguello, o si se recuerda “la angustia que debieron sentir nuestros revolucionarios de Mayo” y la necesidad de obtener el perdón monárquico de la Corona Española.

En fin, sigo y termino recordando algunas cuestiones históricas fundamentales.

Hacia finales del siglo XIX fuimos un territorio nacional solo apto para la cría y engorde de ovejas y para instalar una colonial penal que no fue muy convincente para la radicación de familias. Luego, en el siglo XX, fuimos para los liberales que se atrevieron a pensar la modernización de la Patagonia, un territorio de “tercer orden” o como dirá Cavallo en los 90, “inviable”. El escaso desarrollo que tuvo el territorio fueguino fue curiosamente desde el Estado, desde gobiernos que, de vuelta la paradoja, pero al revés, no entienden nada de crecimiento y no hacen más que gastar y crear falsa conciencia acerca de la calidad de vida.  

Sí. Tierra del Fuego como toda la Patagonia fue resultado del desarrollismo, no del neoliberalismo. La industria fueguina ha sido hija de un desarrollismo tardío que reinó en los sesenta; de la misma lógica que casi al mismo tiempo creo Manaos.  La 19640 hizo de la provincialización una meta cumplible y cumplida impensada y negada durante un siglo.  La promoción industrial fue inversión para el desarrollo y el poblamiento de Tierra del Fuego, pero en gran medida fue también inversión en soberanía. Estado, Industria, Soberanía y Trabajo han sido los pilares de una Provincia que, como todas, debió hacerse cargo y sin los recursos necesarios, de los servicios de salud y educación cuando en los noventa también se buscó ajustar descentralizando el gasto del Estado nacional.

No hay un Estado provincial dispuesto a abandonar responsabilidades ni obligaciones. Tampoco se trata de un pueblo desarraigado y poco aquerenciado dispuesto a bajar las persianas y a hacer las valijas y tirar por la borda una historia de trabajo y crecimiento. La situación en materia de desocupación y pobreza en Tierra del Fuego está técnicamente estancada pero las perspectivas negativas que se avizoran desde las políticas nacionales indican que probablemente la cosa podría empeorar, haciendo inútiles todos los esfuerzos que viene haciendo la Provincia.  El obsesivo ataque a la industria fueguina va en esa dirección. Llegó la hora de obsesionarnos con el crecimiento.

 

(*) Daniel D´Eramo

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