lunes 24 de septiembre de 2018 - Edición Nº306
Dar la palabra » Política » 5 sep 2018

La realidad económica nacional

Como el kirchnerismo, pero no (Por Gastón Lodos)

Al día de hoy, todos aquellos que en su momento estaban dispuestos a prestarnos ya no lo hacen con tanta confianza. Aquella desconfianza con que los grandes organismos internacionales miraban la gestión CFK volvió, con la diferencia de que el modelo de aquel entonces no dependía ni del financiamiento externo ni de las calificadoras de riesgo.


El mensaje estaba anunciado para las 8.30 de la mañana y, una hora después, el canal oficial de youtube de la Casa Rosada tenía al primer mandatario parado detrás del atril.

Unos días antes, y con el envión de los mal aconsejados, el Presidente de la República ya había salido a hablarle a la población.

En aquella instancia había sido para anunciar un adelanto de los fondos totales del FMI para stockear a la Argentina de dólares.

Despues de su mensaje, de un minuto con cuarenta segundos, el dólar subió dos pesos.

Esta vez, y luego de un desfile de hipotéticas renuncias, ofrecimientos y discusiones durante todo el fin de semana en el seno del oficialismo, el presidente Mauricio Macri volvió a pararse frente a las cámaras.

Teleprompter mediante, el panorama que presentó fue por demás sombrío. “Sabemos que con esta devaluación la pobreza va aumentar”, anunció; casi como primera medida, y decidió dejar sus convicciones liberales a un lado para implementar desde el Estado una serie de medidas que ayuden a mitigar la “tormenta”, término de moda en los estudios de los medios afectos a las buenas noticias presidenciales.

Como el kirchnerismo, el presidente se propuso poner un pie en el acelerador con la Asignación Universal por Hijo. En este caso, el líder del PRO decidió brindar dos bonos, uno en septiembre y el otro en diciembre, de mil doscientos pesos y mil quinientos pesos, respectivamente.

Resulta interesante la comparación respecto a la última medida de Cristina Fernández en torno a la AUH. En junio de 2015, la ex presidenta había decidido otorgar un aumento del 40% sobre el monto total de la asignación y enviar al Congreso el proyecto de ley para que las subas fueran automáticas. En contraste, a finales del 2017, el Congreso aprobó un nuevo esquema de jubilaciones y pensiones; rebajando la suba en comparación al viejo modelo.

Como dato adicional, en aquella cadena nacional, la ex presidenta había anunciado un aumento del 30% a las asignaciones de la Patagonia al definirla como zona diferencial y, este año, Macri afiló las tijeras y, decreto mediante, las recortó un 50%.

Entonces es cierto: el gobierno aumenta la AUH, como el kirchnerismo; pero no.

En otro pasaje de su monólogo, el primer mandatario estipuló que deberá cobrar aquel impuesto que en las altas esferas del poder sojero lleva por nombre: “malo malísimo”, pero que nosotros conocemos como “retenciones”.

Anunciando un esquema en el que, en el caso de agricultura, por cada dólar deberán tributarse cuatro pesos argentinos, el presidente les señaló a sus amigos que debe pedirles  “que entiendan que es una emergencia y necesitamos de su aporte”.

En la Argentina de Mauricio Macri, las retenciones al maíz y al trigo no existen desde enero del corriente año, mientras que la percepción del Estado respecto a las exportaciones de soja era del 25.5%.  Después del anuncio, el gobierno decidió acelerar la baja para llevarla al 18%  para luego adicionarle esta nueva retención de cuatro pesos por dólar exportado, llevando el impuesto al 28.5%. Por lo tanto, y para ser más claros, lo bajaron para que la suba quede cerca de lo que se pagaba antes.

En conclusión, Mauricio Macri apela a la herramienta de las retenciones para financiar al Estado, como el kirchnerismo; pero no.

Al finalizar los anuncios, los mercados volvieron a responderle al ex presidente de Boca Juniors: el dólar subió un peso. Según él, cuando el “país votó el cambio” los créditos externos comenzaron a aparecer en masa y eso nos salvó de ser Venezuela pero, al día de hoy, todos aquellos que en su momento estaban dispuestos a prestarnos ya no lo hacen con tanta confianza. Aquella desconfianza con que los grandes organismos internacionales miraban la gestión CFK volvió, con la diferencia de que el modelo de aquel entonces no dependía ni del financiamiento externo ni de las calificadoras de riesgo.

 

(*) Periodista de Radio Caput.

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