lunes 24 de septiembre de 2018 - Edición Nº306
Dar la palabra » Política » 3 sep 2018

La realidad política nacional

Juntos ¿para qué? (Por Gabriel Karamanian)

Estar todos juntos y pedir unión de los argentinos va mucho más allá de cuestiones coyunturales adversas. La unión toda en defensa de algo, implica compartir culturalmente ese algo.Es simplemente la disputa política la que está en juego. Es, contrariamente a lo requerido, tiempo de antagonismos y de lucha política.


He notado en las últimas horas, a través de las redes sociales y el periodismo en general, un marcado incremento de los mensajes positivos.

Su común denominador es la idea de que llegó el momento de un “tiempo de unión” de todos los argentinos ante las “duras adversidades” que parecen asomar.

No es menester ningunear estas opiniones. Manifestaciones en ese sentido no podrían nunca ser mal recibidas. Pero pongamos blanco sobre negro.

¿Qué es lo que hay que apoyar? O mejor dicho: ¿Para qué hay que estar todos juntos?

Daría la impresión de que tales solicitudes tienen como fin un apoyo generalizado a las políticas del Gobierno Nacional ante una “crisis” que aún no se ha manifestado en toda su dimensión.

Estar todos juntos y pedir unión de los argentinos va mucho más allá de cuestiones coyunturales adversas. La unión toda en defensa de algo, implica compartir culturalmente ese algo.

La situación actual es consecuencia de decisiones tomadas por un Gobierno, decisiones que para algunos han sido perjudiciales y para otros no. Decisiones ideológicas y legítimas. Por lo tanto, resulta nulo, impropio, desubicado, anacrónico y fundamentalmente contradictorio, promover el “tiempo de unión”.

Es simplemente la disputa política la que está en juego. Es, contrariamente a lo requerido, tiempo de antagonismos y de lucha política.

Resulta imposible el llamado a la unión de los argentinos cuando hay intereses contrapuestos en la sociedad. ¿Es la grieta?, quizás.

Por eso el llamado a la unión sólo tendrá eco cuando el motivo transversalice los intereses de ambos lados de la grieta. Por eso, y en opinión estrictamente personal, llámenme a la UNIÓN DE LOS ARGENTINOS cuando sea para: defender la soberanía política o económica, cuando quieran buscar en serio al submarino ARA San Juan, cuando haya que salir a mantener el presupuesto de la escuela y la universidad pública, la investigación y el desarrollo, o en defensa de los haberes de los jubilados, la justica real, la lucha contra la corrupción verdadera o la institucionalidad.

Pero no ahora, donde lo único que parece que se solicita es apoyar las decisiones ideológicas de un Gobierno que se encuentra en una situación difícil producto de sus propias decisiones.

Resulta imposible defender y apoyar lo que no se comparte y afecta negativamente a una parte de la sociedad.

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