martes 13 de noviembre de 2018 - Edición Nº356
Dar la palabra » Medio Ambiente » 15 ago 2018

El proyecto de salmoneras en el Beagle

Beagle, de mar prístino a ser arrendado (Por Mariano Diez)

En pocos meses pasamos de manifestarnos como habitantes de una zona con uno de los mares más prístinos del mundo, avalado con la visita en febrero de 2018 del proyecto Pristine Seas de National Geographic, a llevar a cabo un proyecto de cultivo de especies exóticas.


Desde los primeros días de mi llegada a Tierra del Fuego no dejo de maravillarme de vivir en este contexto natural. De hecho, mi trabajo en Ushuaia me lleva cotidianamente a ese contexto, afianzando aún más esta tierra como mi lugar en el mundo, sin dudas.

En esta tierra el Canal Beagle se presenta como un emblema, y lo es. Es un emblema desde todo punto de vista. El mismo nombre del canal debería generarnos, como mínimo, respeto. Vivimos a orillas de un ambiente cuyo nombre está estrechamente relacionado con uno de los grandes hitos en la historia de la ciencia. Recordemos que Beagle era el nombre con el que se bautizó al bergantín en el que un tal Charles Darwin navegó por el mundo. Justamente este canal, el único canal natural que conecta los océanos Pacífico y Atlántico, fue uno de los ambientes que inspiró a Darwin para su teoría de la evolución plasmada en El Origen de las Especies.

Sin embargo, lo maravilloso de este lugar tiene también una connotación paradójica. Somos capaces de ofrecernos al mundo para que nos visiten como uno de los lugares naturales menos impactados del país (por qué no del planeta) y en paralelo nos entregamos al impacto. Nosotros mismos, sin escalas, sin tapujos. Tenemos muchos argumentos para mostrarnos como lugar turístico natural por excelencia. No tenemos ninguno para permitir que este lugar cambie para siempre (o al menos lo que dure una larga vida) con la introducción de especies exóticas para su cultivo de manera tradicional.

En pocos meses pasamos de manifestarnos como habitantes de una zona con uno de los mares más prístinos del mundo, avalado con la visita en febrero de 2018 del proyecto Pristine Seas de National Geographic, a llevar a cabo un proyecto de cultivo de especies exóticas, en el mismo mar. Invertimos miles de pesos en promocionarnos en el exterior como destino único, diseñamos logos, creamos slogans. En paralelo, gastamos miles de dólares subsidiando a una empresa extranjera para que evalúe cómo instalarse, dónde instalarse y cuánto salmón puede soportar el Canal Beagle.

Tomemos decisiones coherentes, no apresuradas. El tema lo merece y lo necesita. En Estados Unidos, un país donde sus posturas frente a temas ambientales muchas veces son “cuestionables”, el congreso acaba de prohibir en aguas estatales los centros industriales de cultivo de salmón por considerar “insoportables” los impactos ambientales. Es una clara señal.

Nuestra paradoja no termina ahí. En paralelo también estamos llevando a cabo un experimento de Granja Marina Multitrófica, superador al cultivo tradicional en cuanto a lo ambiental (recomiendo la nota de Adrián Schiavini, De granjas y salmones,  en este mismo medio). Aún no conocemos los resultados de ese experimento,  pero proponemos el cultivo tradicional de salmones a gran escala. Sinceramente  pienso que si Sigmund se levantara de su tumba se haría un festín frente a este escenario.

Para el 2050 el mundo necesitará multiplicar en millones de toneladas de pescado las necesidades actuales. Claramente esta demanda no puede venir directamente de la pesca, y el cultivo es una alternativa. Sin embargo, debe hacerse con tecnologías nuevas donde el cuidado ambiental sea prioritario.

Desde mi punto de vista veo imposible que el turismo natural y el cultivo de especies exóticas de manera tradicional puedan convivir. Son incompatibles. Nos vendemos como algo pero pretendemos lo contrario. Somos incoherentes. Es conocido el alto pasivo ambiental que ha dejado el cultivo tradicional de salmón en las aguas vecinas de los fiordos chilenos. Existe evidencia científica al respecto, mucha.  ¿Queremos lo mismo para nuestro Canal Beagle?

Elijo pensar que no, que lo que aún no comenzó, no comience nunca.

 

(*) Investigador del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic). Biología de crustáceos

 

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