sábado 18 de agosto de 2018 - Edición Nº269
Dar la palabra » Política » 13 jun 2018

Debate sobre el aborto legal  

El aborto, un tema ideológico (Por Gabriel Karamanián)  

La discusión de estos días sobre la legalización del aborto pone negro sobre blanco lo conceptual de la ideología. Esta nota solo expone, quizás, una verdad de Perogrullo: Las ideologías, como esa maraña de pensamientos entrelazados y suturados restringe fuertemente la discusión y posiciona en su “mundo de vida” a los actores.


 

 

Es muy común asociar el término ideología a la política. Cuando se piensa en una ideología se nos vienen rápidamente a la mente palabras como: liberalismo, fascismo, nacionalismo, socialismo y conservadurismo. Todas asociadas fuertemente a sistemas políticos. 

Además, la idea de la política suele tener, en la generalidad de los individuos, un marco mucho más restrictivo de lo que en verdad denota el concepto, y se lo asocia casi exclusivamente a la política partidaria.

En términos caseros, la política es el conjunto de acciones  necesarias de realizar, para el logro de un objetivo.

Y entonces: ¿los objetivos políticos son producto de la ideología o viceversa?

¿Por qué las discusiones políticas o religiosas son tan apasionadas? Será que son capaces de alterar nuestro estilo de vida, que mueven nuestras estructuras.

El concepto de ideología puede resumirse en forma restrictiva como: el conjunto de ideas generales o valores que predominan en un individuo. Y en forma amplia: el conjunto de ideas generales y valores que predominan en una sociedad, casi como un concepto de cosmovisión.

Desde una concepción sociológica, se trata de ese conjunto de ideas consideradas como verdades, y compartidas conscientemente dentro de ese grupo social.

La ideología está arraigada en cada uno a partir del todo al cual ese individuo  pertenece.

La ideología resultaría, en conceptos de Laclau, como una especie de hegemonía del actuar y del pensar, cerrado, suturado y coherente, que no permite una “fácil entrada” al debate a partir de esos valores entrelazados.

La ideología se materializa en pensamientos coherentes, en estilos de vida.   

La discusión de estos días sobre la legalización del aborto pone negro sobre blanco lo conceptual de la ideología.

Esta nota no trata de debatir lo bueno o malo de abortar, o si hay vida o no en un momento determinado de la concepción. Esa discusión me supera ampliamente.

Esta nota solo expone, quizás, una verdad de Perogrullo: Las ideologías, como esa maraña de pensamientos entrelazados y suturados restringe fuertemente la discusión y posiciona en su “mundo de vida” a los actores.

Lo que se pone en juego en estas discusiones, más allá del concepto de vida sobre lo que una madre lleva adentro,  es el concepto de la vida misma en su transcurrir.

La ideología te “enmarca”, te “posiciona” pero es lo que permite “vivir” en términos sociales. Es el camino por el cual vos entendés la vida. Es la discusión política en los términos generales. Es la defensa de lo que considerás correcto. 

El debate sobre el aborto es muy profundo porque transversaliza un montón de valores: religiosos, culturales, políticos, morales, filosóficos. Te atraviesa la mente. Te atraviesa tu idea de lo que la vida es, con tus propios valores. Pone inconscientemente en juego tu modo de vida, tu ideología.

Por eso resulta muy “caliente”. Simplemente porque es un concepto central en tu modo de vida. Es casi un punto nodal laclauniano o de significante en Lacan, del cual se sostienen un montón de otros valores y conceptos en una cadena de significantes incluyendo al de: Dios sí, o Dios no. 

Por eso la discusión va más allá de aborto si o aborto no.

Se trata de ideología y contra eso, no hay debate simple.

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