martes 23 de octubre de 2018 - Edición Nº335
Dar la palabra » Política » 8 jun 2018

Posturas ante el Gobierno Nacional  

Cualquier cosa no debería poderse decir (Por Osvaldo López)

Si apoyamos esas medidas fundantes o estructurales mal podemos luego querer desentendernos de las consecuencias involucradas en otras medidas donde pretendemos pintarnos la cara y salir a diferenciarnos del monstruo que, ayer nomás, ayudamos a gestar.


Sofistas les llamaban, peyorativamente, a algunos charlatanes y embaucadores que, hace unos 2400 años, entre otras cosas, enseñaban técnicas persuasivas para hacerse un lugar en la administración de la polis.

Cual aprendices de Protágoras, algunos pareciera que piensan que simplemente articulando palabras con relativa fluidez gramatical pueden cambiar la historia y convencernos de lo que quieran, como de que el sol gira alrededor de la tierra, o de que ésta es plana. “No hay memoria, conciencia ni inteligencia en el pueblo”, será que razonan.

“Perón decía que “la única verdad es la realidad” pero –razona el ateniense pre socrático- la verborragia cambia la realidad al moldear la percepción que de ella tiene la gilada. Como nos enseña Durán Barba, “a Doña Rosa la podemos convencer de cualquier cosa”.

Las medidas políticas, económicas y sociales que toma el gobierno de Macri, apoyado en la alianza que con el latiguillo de “la gobernabilidad” construyó con las derechas del PJ y de la UCR, se enmarcan en el neoliberalismo que, por definición, reprimariza la economía, concentra la riqueza socialmente producida en un puñado de gentes y empobrece a la mayoría de la población.

Ese encuadre genérico de la alianza gobernante en el referido sistema de ideas no nos impide discernir entre medidas “principales” que demarcan la estructura sobre la cual se apoyan otras medidas que, no por “secundarias” son menos perjudiciales para esa mayoría social.

Resulta entonces claro como el agua que si apoyamos esas medidas fundantes o estructurales mal podemos luego querer desentendernos de las consecuencias involucradas en otras medidas donde pretendemos pintarnos la cara y salir a diferenciarnos del monstruo que, ayer nomás, ayudamos a gestar. A menos que planteemos que no tuvimos o no tenemos la capacidad de ver o entender la lógica “causa-consecuencia” evidenciada hasta el hartazgo en la historia reciente y caliente de nuestro país y de otras partes del mundo, o que lo vimos pero no nos importó “ni medio”; pero como estos dos planteos hipotéticos son indignos de un senador de la Nación, mejor los abandonemos.

La piedra basal de la debacle de que hoy quiere tomar distancia (el senador, Julio) Catalán Magni fue el tristemente célebre “pago a los buitres” que el corredor de autos votó afirmativamente, apenas un rato después de formar parte de un gobierno que lo resistió soberanamente en el marco de un proceso de desendeudamiento que nos devolvió la independencia económica necesaria para fortalecer nuestro mercado interno, recuperar nuestra industria, reducir el desempleo y la desigualdad.

Como si ello no fuera suficiente para provocar “el déficit” de que hoy tanto discursean, ni un intento serio hizo para que no se redujeran/suprimieran las retenciones a las exportaciones de las oligarquías sojera y minera, que generaban un ingreso fiscal que por lo menos hubiera amortiguado parte de la sangría provocada por los buitres.

A poco de andar, la plata hizo falta, ¿quién se pensó que debía ponerla?: los jubilados; ¿hace falta que también recordemos a “los desmemoriados de Catalán” que el saqueo a nuestros abuelos también fue posible gracias a su voto afirmativo en apoyo a quien hoy avizora como adversario?

Pero como la angurria de los saqueadores no tiene fin, la plata sigue sin alcanzar y entonces hay que volver al Fondo Monetario Internacional y… fin del cuento.

En síntesis: si votás con Macri a favor de los buitres y en contra de los jubilados hasta someternos al FMI y después me venís a contar que es tu adversario y hay que ponerle un freno –dejame que te diga- me hace ruido.

Voto por un poco de respeto a la audiencia.

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