martes 17 de julio de 2018 - Edición Nº237
Dar la palabra » Política » 11 abr 2018

Reforma electoral  

Las mentiras sobre el voto electrónico (Por Javier Smaldone)  

Durante mucho tiempo el Gobierno Nacional y varias provincias impulsaron (y todavía impulsan) el uso de la llamada “boleta única electrónica”. A través de ríos de tinta, terabytes de información, horas de televisión y varias sesiones de plenarios de comisiones de las cámaras de Diputados y Senadores, se han repetido una y otra vez las mismas falacias y mentiras. ¿Por qué si el sistema es tan bueno, hace falta mentir tanto para convencer a la gente?


Durante mucho tiempo el Gobierno Nacional y varias provincias impulsaron (y todavía impulsan) el uso de la llamada “boleta única electrónica”. A través de ríos de tinta, terabytes de información, horas de televisión y varias sesiones de plenarios de comisiones de las cámaras de Diputados y Senadores, se han repetido una y otra vez las mismas falacias y mentiras.

A continuación se exponen algunos de los ejemplos más notables. Más allá de las apreciaciones técnicas, ¿por qué si el sistema es tan bueno, hace falta mentir tanto para convencer a la gente?

Una de las frases que se ha repetido ad nauseam por parte de funcionarios y “periodistas amigos” ha sido que la máquina de votación a utilizar “no es una computadora, es una impresora”.

Con el tiempo, fueron buscándole variantes a la frase, para seguir convenciendo a la gente de que esa máquina capaz de correr un sistema operativo estándar (como Ubuntu o Windows), con placa de red ethernet, cuatro puertos USB, lecto-grabadora de DVD y salida VGA no es una computadora.

Sí, las máquinas en cuestión son computadoras. De hecho, tienen un segundo procesador (con su propio firmware) que jamás fue auditado. Y estrictamente hablando, cada uno de los chips RFID embebidos en las boletas, también son computadoras (arquitectura de von Neumann).

Una cosa interesante es que los chips RFID de las boletas tienen un número identificador único (el equivalente, si se quiere, a votar con boletas numeradas) y se ha probado que puede diferenciarse lo que se transmite (graba) a los chips desde algunos metros de distancia. Y tampoco es un “invento argentino”, como se ha dicho, ya que investigadores de la Universidad de Tel Aviv en Israel descartaron en 2010 un sistema similar por considerarlo inseguro.

El segundo eslogan impuesto también por repetición ad nauseam es que “la boleta única electrónica no es voto electrónico.

Un sistema de votación electrónica con respaldo en papel, sigue siendo un sistema de votación electrónica, y tiene los mismos peligros intrínsecos a todos los sistemas de votación electrónica.

Sí, la boleta única electrónica es un sistema de voto electrónico con respaldo en papel. Si el voto se emite a través de una computadora, es voto electrónico, aunque a veces convenga cambiarle el nombre para evitar la mala fama o para violar alguna ley electoral, como ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires en 2015.

A lo largo de más de dos años de discusiones, nunca hubo un informático que apoyara públicamente el uso de la boleta única electrónica, ni en los paneles, ni en las exposiciones en ambas cámaras del Congreso de la Nación.

La realidad es que los Departamentos de Computación de 5 Universidades Nacionales y varios institutos de investigación de CONICET se pronunciaron en contra de la boleta única electrónica, y hasta dieron una conferencia de prensa que fue ignorada por los legisladores. Y muchos especialistas en seguridad informática también hicieron pública su oposición.

El 17 de noviembre de 2017 se publicó un informe realizado por una comisión del CONICET formada por requerimiento del Ministerio del Interior en la que luego de meses de trabajo se recomienda “no avanzar en el corto ni mediano plazo con la implementación de un sistema electrónico para la etapa de emisión de voto”.

El uso de sistemas de voto electrónico (de cualquier tipo) retrocede en casi todo el mundo. De los 20 primeros países según el índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas, 19 votan usando boletas de papel, y el restante son los EE.UU., que sólo usan voto electrónico parcialmente y cada vez menos. Los únicos países que utilizan computadoras en su totalidad para elecciones nacionales son India, Brasil y Venezuela. Bélgica, que antes lo utilizaba en todo su territorio, ha reducido su uso a la mitad. En el resto del planeta se vota usando sólo papel.

Quienes no conocen demasiado de informática, tienden a pensar que las computadoras son útiles para controlar lo que las personas no pueden (por eso les resulta atractivo su uso en las elecciones). Esto es falso, ya que las computadoras son controladas por todos aquellos que participan de la construcción de su hardware y su software, además de la siempre posible existencia de errores que pueden permitir a otros tomar el control.

Además, la afirmación de que “cualquier sistema es mejor que el que tenemos hoy” es cuando menos peligrosa. Para el caso, basta recordar la reciente votación en Venezuela o las elecciones presidenciales del año 2000 en los Estados Unidos y lo sucedido allí en las elecciones de 2014.

En definitiva, la boleta única de papel es un sistema que soluciona todos los problemas que se pretenden solucionar con la boleta única electrónica, sin necesidad de introducir entre el votante y la expresión de su voluntad algo tan complejo y difícil de controlar como un sistema informático.

Y si la "boleta única electrónica" es la solución a los problemas de nuestro sistema electoral, ¿por qué hacen falta tantas mentiras para convencer a la gente?

(*) Programador y consultor informático independiente.

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