lunes 24 de septiembre de 2018 - Edición Nº306
Dar la palabra » Política » 6 abr 2018

PASO y boleta electrónica

Reforma electoral: debate sin apuros (Por Juan Manuel Oyola)

Las reformas político electorales no pueden ser implementadas de manera rápida e inconsulta ya que hacen a que nuestro sistema político cumpla su función primordial, que es la construcción de la representación política, teniendo a la voluntad de los individuos como valor fundamental.


En los últimos meses comenzó en la provincia la discusión sobre la reforma de algunos mecanismos de nuestro sistema electoral.

Teniendo como última experiencia la elección del 2015 en donde los cuartos oscuros se convirtieronn verdaderos supermercados de boletas, la reforma electoral que se está planteando en la provincia tiene básicamente dos ejes. El primero es implementar el sistema de Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO) segundo es incorporar la tecnología electrónica en los procesos electorales.

Lo que debemos preguntarnos es si la instauración de estos nuevos mecanismos logrará sus objetivos principales. Si la respuesta es negativa, no tiene mayor sentido avanzar en la aprobación de estas medidas.

Las PASO son un mecanismo electoral que se introdujo a nivel nacional en el año 2009 con la aprobación de la ley 26.571 que tuvo como idea original democratizar la vida interna de los partidos políticos y lograr que toda la ciudanía elija los candidatos que realmente representarían a esos partidos en una elección general.

En Tierra del Fuego, se plantea esta opción como una herramienta ordenadora del sistema político electoral. Sin embargo podemos ver, por lo menos, tres argumentos en contra de implementar este nuevo sistema:

  • Las PASO agregarían una elección más al ya abultado calendario electoral provincial y nacional, generando que la actividad electoral sea la que domine la lógica de la acción estatal durante más de 10 meses.  

En el 2015 en Tierra del Fuego tuvimos 5 fechas electorales (el 21 de junio cuando se votó para gobernador, legisladores provinciales e intendentes y concejales de la ciudad de Río Grande y Tolhuin; 28 de junio cuando se llevó a cabo el ballotage para gobernador y los concejales de la ciudad de Ushuaia; el 9 de agosto para las PASO nacionales; el 25 de octubre para las elecciones generales y el 22 de noviembre para el ballotage para presidente).

Si consideráramos unas PASO provinciales se incorporaría una nueva fecha electoral. Calculando los tiempos legales mínimos esas elecciones se realizarían a mediados de mayo 2019 y el llamado a las mismas debería ser a mediados de febrero.

Esto significa que estaríamos activamente participando de actos eleccionarios desde febrero hasta finales de noviembre.

En 2019 tendríamos un promedio de una elección cada 2 meses y esto sería así solo si los municipios decidieran celebrar sus elecciones de manera simultánea con los estamentos provinciales y no consideraran que la implementación de unas PASO municipales fuesen una herramienta necesaria para esos estamentos también. En ese caso nos encontraríamos con una agenda todavía más complicada.

  • Durante las elecciones del 2015 se escucharon fuertes críticas, tanto de los partidos políticos como de la ciudadanía en general, a la implementación de cajas contenedoras de boletas; utensilio necesario en esa ocasión debido a la gran cantidad de partidos que presentaron candidatos.

Actualmente algunas voces consideran que la implementación de las PASO podría subsanar esa situación debido a que ordenaría los cuartos oscuros al lograr solo que los partidos más votados participen de la elección general. Sin embargo es muy factible que esto no ocurra sino que tenga el efecto contrario.

Supongamos que como en 2015, en las próximas elecciones haya 23 partidos o alianzas que decidan presentar candidatos a legisladores. Ahora pensemos que de esos 23, haya 5 partidos que tienen 2 listas diferentes de precandidatos y que haya otros 5 que tengan 3 listas de precandidatos. Esto generaría que nos encontráramos con 35 boletas diferentes para el mismo estamento en las PASO.

Si además tenemos en cuenta que el proyecto que se debatirá en la legislatura propone que para participar de las elecciones generales, en las PASO se debe conseguir el 1,5% de los votos válidos por agrupación, y que en las últimas elecciones provinciales, de los 23 partidos o alianzas 17 lograron este objetivo (el 74%) nos encontramos frente a otro dato que tiraría por la borda el argumento de la “disminución” de boletas.

¿No tendríamos que pensar, entonces, en una revisión de la ley de partidos políticos de la provincia?

  • Existe también el argumento, y en última instancia es el objetivo original de las PASO, de que garantizarían el orden democrático intrapartidario, dándole oportunidad de participar de elecciones internas a diferentes sectores de los partidos políticos como también a los ciudadanos no afiliados.

Nuevamente si vamos a los hechos vemos que en nuestra provincia, en las últimas dos primarias (2015 y 2017) todas las agrupaciones políticas participaron solo con una lista, lo que quiere decir que la conformación de las mismas, o fue consensuada entre los afiliados al partido o fue decidida por las cúpulas dirigenciales, pero en ningún caso hubo una posibilidad de elección popular, con lo cual la legitimidad de cada una de las listas que se presentaron en las elecciones fue construida de la misma manera que si no hubiese habido PASO.

Creemos que estos tres argumentos no son verdades absolutas pero sí que debemos tenerlos en cuenta a la hora de pensar si las PASO provinciales son una herramienta útil en la reforma político electoral.

La segunda modificación “fuerte” que se quiere llevar adelante en el sistema electoral de Tierra del Fuego es la de incorporar la tecnología electrónica en los procesos electorales. Se han escrito libros enteros sobre esta metodología discutiendo sus bondades y defectos, y todavía no hay un criterio uniforme al respecto.

Lo que no podemos ignorar es que en caso de que se considere la incorporación del voto electrónico (o boleta electrónica) como método de votación, debe llevarse adelante si y solo si, se lo hace de manera que esa implementación sea través de una constante y paulatina política pública a mediano y largo plazo.

En el año 2008 planteos similares a lo que se están haciendo en nuestra provincia se hicieron en la provincia de Córdoba y el resultado fue la conformación de una Comisión Consultiva de Expertos conformada por rectores de universidades y especialistas en derecho constitucional y electoral.

En esa oportunidad  recomendaron a las autoridades de esa provincia “…incorporar gradualmente, el sistema de voto electrónico…” Esa Comisión propuso: “…la integración de una comisión Ad Hoc en el seno de la legislatura para estudiar la viabilidad e implementación del voto electrónico compuesta por representantes de partidos políticos, miembros de la justicia electoral provincial y del tribunal superior de justicia y de expertos informáticos de universidades con sede en la provincia…”

Todo esto recalcando la importancia de ceñirse a los marcos legales, técnicos de infraestructura del Estado, como también a la racionalidad económica de la de transformación de un sistema a otro.

En pocas palabras, es una buena idea, es deseable, pero el planteo debe ser serio, producto de un debate profundo y considerando aspectos básicos (legales, técnicos, tecnológicos, de infraestructura y económicos) para que la aprobación de una modificación de esta magnitud sea realmente una política pública que busque mejorar la calidad institucional de la provincia.

Con respecto a este tema, las variables que hay que tener en cuenta para la implementación de dicho mecanismo son  dos: en primer lugar la garantía de seguridad y respeto de los derechos de los electores en la emisión del voto como cuestión fundamental; yego el tiempo de implementación.

Es indispensable pensar en la claridad que debe mostrar el sistema, la capacitación de las personas que controlarán las máquinas y el proceso eleccionario en sí, y por último -pero no menos importante- la capacitación de los votantes en el uso de esta tecnología.

Como toda innovación, esta puede tener muchos beneficios pero también puede terminar de desmadrar un sistema electoral que ya se considera desordenado y poco práctico.

Las reformas político electorales no pueden ser implementadas de manera rápida e inconsulta ya que hacen a que nuestro sistema político cumpla su función primordial, que es la construcción de la representación política, teniendo a la voluntad de los individuos como valor fundamental.

Es por eso que si vamos a debatir sobre estos temas y ese debate culminará con nuevas reglas de juego que regirán la forma de elección de nuestros representantes, debemos tomarnos el tiempo para no dejar espacio a la duda. Quienes lleven adelante estas discusiones deben hacerlo de manera transparente y participativa que es otra forma de decir que deben hacerlo respetando la voluntad popular.

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

OPINIÓN