martes 17 de julio de 2018 - Edición Nº237
Dar la palabra » Política » 23 mar 2018

Cambios sociales

Mujeres poderosas (Por Guillermo Worman)  

Hay una nueva dinámica de poder en donde la mujer ocupa un puesto de creación de nuevas tensiones positivas. Son rupturas inevitables. La construcción de crisis que permiten pensar en transformaciones que tarde o temprano llegarán. Forma parte de la dinámica necesaria para expandir derechos por parte de un grupo que históricamente ha sido, sin razón alguna, profundamente menoscabado.


Hay una nueva dinámica de poder en donde la mujer ocupa un puesto de creación de nuevas tensiones positivas. Son rupturas inevitables. La construcción de crisis que permiten pensar en transformaciones que tarde o temprano llegarán. Forma parte de la dinámica necesaria para expandir derechos por parte de un grupo que históricamente ha sido, sin razón alguna, profundamente menoscabado.

Los ejemplos del posicionamiento de la mujer destrozan cualquier prejuicio o fundamentalismo: Cristina Fernández, María Eugenia Vidal, Elisa Carrió, o las gobernadoras fueguinas Fabiana Ríos y Rosana Bertone dan cuenta del asunto que se viene sucediendo durante los últimos años.

Lo singular es que algunos debates retrógrados se produzcan en una provincia que, al cabo del actual mandato, al menos durante 12 años Tierra del Fuego ha sido gobernada por una mujer. Esto si Rosana Bertone no resulta reelecta en 2019. En este caso, cuatro periodos de gobierno habrán sido encabezados por referentes políticas.

Es el resultado de una nueva concepción social, que sectores (de hombres y también mujeres) ciegos intentan oprimir.

A esta altura ya existen nuevas formas de economía; de vinculación personal; nuevos trabajos; nuevos modelos de familia; nuevas tensiones políticas y un sin fin de alternativas de reordenamiento social. Entonces, las barreras para intentar la equiparación de oportunidades entre mujeres y hombres no responden a un fenómeno racional, sino profundamente prejuicioso y fundamentalista.

A tal punto es irracional, que no se ofrece explicación. ¿Cuál es el argumento sólido para no concretar políticas activas de equiparación entre hombres y mujeres? ¿Lo hay?

Tierra del Fuego oscila entre avances y retrocesos. La joven provincia plagada de viejas prácticas. Esta sociedad llevo por primera vez en la historia argentina a una mujer al máximo cargo de poder político institucional a nivel federal. Luego la reeligió. Después de 8 años, volvió a elegir a otra mujer para gobernar la provincia más austral.

¿No son suficientes ejemplos? Gabriela Muñiz Siccardi fue Ministra de Obras Públicas en la gestión de Fabiana Ríos y ocupa el cargo equiparable en el mandato de Walter Vuoto. ¿Cabe alguna duda de sus capacidades para gestionar la obra pública, una órbita que parecía cercada al mundo de los hombres?

Por supuesto que no. No hay argumentos objetivos, racionales, legítimos o inteligentes para entorpecer el ascenso hacia la equiparación de posibilidades de la mujer.

Analizada esta perspectiva, resta asumir el piso de prejuicios que operan con la irrupción que genera este crecimiento.

Y todo crecimiento genera el desplazamiento correspondiente. Crujen las estructuras y las cosas dejan de estar en el lugar que estaban.  Es un salto que va mucho más allá de poder elegir y resultar electas. Pero estos ya son viejos derechos políticos indiscutibles, ya con dos gobernadoras en nuestro haber fueguino.

Es otra generación de derechos la que está en discusión, y esa es la tensión que estamos atravesando. Son muestras de procesos de transformación que no son del todo comprendidos en el momento mismo en que transcurren.

Es, sin duda, un reacomodación social que no tendrá límite y que conmoverá los cimientos de cientos de años de dominación masculina.

Más que resistirse, hay que innovar. La expansión de derechos de la mujer es un fenómeno felizmente inevitable, que provocará interminables reacomodamientos en todos los planos y esferas sociales. Sin dudas, es una muestra de una sociedad mucho más justa y evolucionada

La escalada de derechos es una sencilla idea. Un proceso lineal y un punto de inflexión. Sucede cuando cualquier actor social logra trasvasar el lugar de objeto a sujeto de derechos. Es el caso de la electora que arriba al poder de la ciudadana.

Sin embargo, cuesta entender la resistencia a este cambio. Resulta hasta inevitable. Un fenómeno social predecible e imparable.

Tiene que ver con el desplazamiento de poder. Un proceso de reacomodación está en plena ebullición. Se construye de manera desorganizada un nuevo equilibrio.

Entre otras cosas, nacen nuevos liderazgos que pujan por ocupar espacios en donde hay gente ya acomodada. Y, justamente, esas nuevas tensiones se producen por iniciativas que tienen que ver con la expansión de nuevos logros.

En definitiva, la sociedad ya no es la misma. Una ola mundial con el 8M recorrió diversos puntos del planeta. En algunos lugares el impacto fue más fuerte que en otros. Pero es un debate que ha llegado para quedarse, y ellas se ocupan que la llama se mantenga viva ahora y en los tiempos que vienen.

Más que oponerse o alertarse, hay que darle la bienvenida a todo esto que está sucediendo. Porque siempre (siempre) prima el miedo ante estos fenómenos de evolución, y no hay nada más tonto que oponerse a que la sociedad siga evolucionado en tener más y nuevas posibilidades.

¿Con qué derecho les van a decir que no?

(*) Dirigente social. Actual presidente de la Dirección Provincial de Obras y Servicios Sanitarios

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