viernes 27 de abril de 2018 - Edición Nº156
Dar la palabra » Política » 10 mar 2018

Paridad de género

Hablame de igualdad  (Por Natalia Caso)

Todas las bancas del Concejo Deliberante de Ushuaia están ocupadas por hombres, y si algo no se modifica, en el 2019 puede pasar lo mismo. El sistema electoral de Ushuaia establece la paridad en las listas, pero luego, la manera en la que se aplican las preferencias, hace que se modifique el orden original de las nóminas, pudiendo generar un concejo compuesto completamente por hombres.


Todas las bancas del Concejo Deliberante de Ushuaia están ocupadas por hombres, y si algo no se modifica, en el 2019 puede pasar lo mismo.

No vivimos en una sociedad donde las personas tienen las mismas oportunidades y derechos. Nos crían y educan para encajar en determinados cánones, que definen cómo debemos ser, actuar, pensar y sentir los hombres y las mujeres. Se asocia lo femenino  a tareas relacionadas con la reproducción, el cuidado de personas y el espacio privado. Mientras que los roles masculinos están asociados a las tareas que tienen que ver con lo productivo, el mantenimiento y el sustento económico, principalmente desarrollados en el ámbito público.

Esto, que lo entiende tanto la Constitución Nacional, como la Constitución Provincial y la Carta Orgánica Municipal, hace que deban existir mecanismos para que mujeres y hombres tengan una igualdad real en distintos ámbitos.

Uno de ellos es el ámbito político, y allí existen dispositivos que generan una situación de igualdad en el acceso a cargos electivos. El 23 de noviembre del 2017, la Cámara de Diputados elevó el piso del 30% - que funcionaba hasta entonces como techo - y aprobó por amplia mayoría la paridad de bancas en ambas cámaras del Congreso.

En Tierra del Fuego, en 1994, la Legislatura Provincial  sancionó la ley electoral 201 que establece un cupo mínimo de cada sexo en las nóminas electorales, y hoy tiene para tratar dos proyectos que asegurarían la paridad en las bancas.

En cambio, el Concejo Deliberante de Ushuaia, compuesto en su totalidad por hombres, ha decidido no avanzar al respecto. Ha mandado al archivo cuatro proyectos que intentaban garantizar la presencia de mujeres en su próxima conformación. Esto quiere decir que durante este año no se podrán volver a tratar esos proyectos y en el 2019 sería imposible, políticamente, porque las elecciones son ese mismo año.

El sistema electoral de Ushuaia establece la paridad en las listas, pero luego, la manera en la que se aplican las preferencias, hace que se modifique el orden original de las nóminas, pudiendo generar un concejo compuesto completamente por hombres.

En este punto suele surgir, rápidamente, la pregunta de por qué no se prefieren mujeres.

Podemos responderlo de dos maneras: una es la explicación que dimos al comienzo, de cómo nos pensamos hombres y mujeres en la sociedad, y de allí cómo la ciudadanía ejerce su voto.  Otra forma es entendiendo que estos mismos problemas que detectamos en la sociedad también se reproducen dentro de los partidos políticos, y son estos los que prestan su aparato a determinados candidatos por sobre otros.

Pero también se han dado otras situaciones. Por ejemplo en la última elección, Noelia Trentino, candidata del Frente para la Victoria, habiendo sacado más votos y más preferencias que 4 de los 7 concejales con mandato vigente, quedó fuera de la representación parlamentaria. Esto es porque el sistema D´Hont, una herramienta necesaria para garantizar la representación de las minorías, la dejó afuera.

Lo que pasa es que los sistemas D´Hont y de preferencias, la ingeniería que regula el voto popular, combinados de la manera en que están en la actualidad, no garantizan la ocupación real de las bancas por parte de las mujeres.

El año pasado se presentaron cuatro proyectos con el objetivo de garantizar la participación de mujeres en las bancas: unos iban por el cupo femenino (30% de la composición) y otros por la paridad (50 y 50 entre hombres y mujeres). Pero el Concejo, en una maniobra controversial y machista, los mandó al archivo luego de un rápido y liviano tratamiento.

Decimos controvertida porque en un primer momento los concejales habían decidido, por mayoría, girarlos a comisión, pero a pedido del concejal y presidente del órgano, Juan Carlos Pino, se volvieron a tratar y fueron pasados a archivo. Y decimos machista porque fue una demostración de fuerza, de poder, ante el colectivo de mujeres que estuvo presente durante el primer tratamiento y que cuando se retiró del recinto con su pequeña victoria, una hora después, comprobó más tarde cómo se modificó la decisión a sus espaldas.

Ante este hecho, el Movimiento de Mujeres, autor de uno de los proyectos, presentó un recurso de amparo contra el Concejo Deliberante, pidiéndole a la Justicia que obligue a los concejales a volver a dar tratamiento a los proyectos.

Los roles y situaciones que vivimos a diario hombres y mujeres, nos otorgan una mirada diferente sobre los problemas que tiene una ciudad y que buscan su solución a través del Concejo Deliberante.

Por eso queremos paridad. Porque creemos que sin mujeres en las bancas, no hay democracia posible.

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